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martes, 24 de enero de 2012

Las enfermeras jocosas, más caspa que Pajares

Queridas, queridos, quienes me conocéis e idolatráis sabéis que una de mis incontables virtudes, quizá la que más os divierte, es la prosa incendiaria, pues refleja mi súper poder de heroína fósforo-style y así quedó plasmado en mi glorioso a la par que simpático Plan de Parto Subversivo y en el otro, más serio, que tuve a bien enviar al jefe de servicio del Hotel Espe (mucho más comedido que nuestro querido PPS, aunque tan lleno de "no consiento" como la boca de Esperanza Aguirre en las cuevas del sado un viernes noche) este pasado verano y con el cual, presumo, se limpió sus reales y canosas posaderas cuando le sobrevino la necesidad biológica acuciante después de un par de platos de fabada.

Entiendo que esos dos documentos puedan cabrear a ciertos sanitarios con la piel muy fina y poco sentido del humor y autocrítica, pero lo que no me parece mínimamente normal es lo que ha llegado a mis bonitos oídos decorados con pendientes de alta joyería y que sucedió en un hospital de nuestras Espéins y Olé-Chimpúm-pum un día cualquiera, hace bien poco. Esto que os voy a contar es verídico al 100% y lo más triste de todo es que no es un caso aislado. Doy fe.

Queridas, queridos, a continuación os copio palabra por palabra (omitiendo datos personales, of course) un fragmento del plan de parto que una mujer embarazada osó enviar a este hospital para que valoréis con vuestros ojos y entendederas si lo que pide es razonable, conforme a ley y derecho, viable y, sobre todo, exquisitamente educado en su forma. El subrayado es mío. Ved:

Solicito que este Plan de Parto se incorpore a mi historial y el día del parto aportaré una copia por si fuese necesario.
Deseo estar informada sobre la evolución del parto y que se me haga partícipe de las decisiones sobre el mismo.
Preferencias relativas a la presencia de otras personas

  • Durante todo el proceso de parto, me gustaría estar acompañada por [...]
  • Deseo ser informada si voy a ser atendida por profesionales en periodo de formación (MIR, matronas en formación...) y autorizar su presencia.
  • Deseo que se favorezca la intimidad en el proceso y que no aparezcan más personas de las necesarias.
Preferencias relacionadas con los procedimientos:
Prefiero que:

  • Se me permita el comienzo espontáneo de mi parto.
  • No me administren un enema y no se me rasure el periné.
  • Me permitan adoptar la posición que desee (acostada, sentada, libre deambulación...)
  • Me atienda la misma matrona durante todo el proceso, en la medida de lo posible.
  • Me permitan ingerir agua o líquidos claros (té, infusiones etc...) y comer algo ligero, si el parto progresa adecuadamente y siento la necesidad.
  • Se me favorezca la micción espontánea (sondaje vesical sólo si fuera estrictamente necesario).
  • El número de tactos vaginales sean los mínimos necesarios para valorar la evolución del parto.
  • No se estimule el parto con oxitocina si éste progresa adecuadamente.
  • No me gustaría que me rompieran la bolsa de aguas (amniotomía).
  • En caso de que necesite algún fármaco, quiero que se me informe y se me consulte previamente.
Para no extenderme innecesariamente, omito el resto del plan, que detalla con primor lo relacionado con la monitorización, analgesia, cuidados del recién nacido y otros asuntos importantes, pero que no vienen al caso. Os habéis fijado en que esta mujer es más que razonable en sus peticiones, ¿no? Y que comienza cada frase con un "prefiero", "me gustaría", "deseo"... Vamos, una persona flexible y perfectamente informada.

Ahora, por favor, fijaos en la frase que subrayo. Sí, esa en la que la mujer solicita que le informen de si va a ser atendida por estudiantes o residentes y poder autorizar su presencia. ¿Os suena borde? ¿Agresiva o exigente? A mí tampoco.

Bueno, pues esa solicitud suscitó indignación y cachondeíto fino a partes iguales entre las simpáticas enfermeras de la planta cuando leyeron este plan de parto. Resulta que para ellas, por el mero hecho de acudir a un hospital universitario, las mujeres deben abrirse de piernas y dejarse hacer; les cabrea mucho que esta mujer pida saber si la atendían estudiantes o residentes. Alegan que es un hospital universitario y que se tienen que joder y dejar que aprendan los residentes (textual).

Ante tamaño despropósito calzado con zueco blanco caladito, yo digo: sois un hatajo (sí, este se escribe con hache) de idiotas redomadas si pensáis así. No solo es de buena educación presentarse al entrar en una habitación (y más ante una mujer que intenta parir), sino que es un derecho del paciente saber con quién está hablando, quién le atiende y si es un estudiante o no. Esta mujer, queridas iletradas que pululáis por el hospital riéndoos de vuestras futuras parturientas, no está pidiendo más que lo que recoge la Ley de Autonomía del Paciente, que quizá deberíais leeros con calma, si es que vuestra comprensión lectora limitada os lo permite. Sabed, simpáticas ignorantes de la vida, que tiene todo el derecho (la ley la ampara) de vetar la entrada de los estudiantes si tal le pluguiere (el futuro de subjuntivo es lo que tiene, que queda precioso y muy redicho) y que son los estudiantes lo que tendrían que joderse y no ella, que va a parir y no a inmolarse. ¿O es que os creéis que por entrar por la puerta del hospital una mujer de parto se convierte en un objeto inanimado que cualquiera puede manipular? Que alguien hurgue en tus orificios corporales sin tu consentimiento expreso tiene un nombre, guapas, y es un delito. Propongo que, visto que sois tan liberales con los agujeritos ajenos, os cacheen todos los opositores a la Policía Nacional, con perros antidroga incluidos que os olisqueen el OGT, para aprender, por el mero hecho de estar paseando por la calle, que es el campo de trabajo de los policías, pues ellos también tienen que practicar... Ah: y no os avisarán ni os pedirán permiso, ¿quién os creéis que sois?

Pero es que lo más gracioso del caso es que esta mujer es tan educada y razonable que no se niega de entrada a que la atiendan estudiantes, solo pide saber si lo son o no, pero vosotras, por si acaso, os enfadáis. Me habría gustado ver vuestras caras de ajo si recibiéseis media docena de planes de parto subversivos o bien tajantes como el que escribimos Lady Rabbit y yo a nuestro jefecito de servicio en su día... Y no me vengáis con que los estudiantes tienen que aprender, porque en eso estamos todas de acuerdo, pero perfectamente pueden entrar y decir "hola, soy fulanito, residente de ginecología, y me gustaría explorarla, si a usted le parece bien" o también "hola, soy menganita, matrona residente, ¿puedo hacerle tal y cual?" y seguro que les dan permiso. Y si no se lo dan, pues a seguir practicando con muñecos, con cadáveres o con alguna de vosotras, ya que lo veis tan normal y evidente.

Ah, y si eso me contáis un día por qué os enfadáis las enfermeras con esta mujer, si a quien le interesa su plan de parto es a las comadronas y, en última instancia, a los ginecólogos, así como a los neonatólogos... No sé quiénes sois para cuestionar que ella pida, simplemente, saber. Espero que os deis cuenta de lo insensible, bruta y poco profesional que resulta vuestra actitud, digna de cavernícolas que se ríen con las viñetas de la SEGO. Que para exigir respeto, primero hay que darlo, y esta mujer ha hecho gala de una educación que ya la quisiérais vosotras.


En fin, que os habéis retratado. Menos mal que cada día quedan menos de vuestra calaña y se van imponiendo por aplastante superioridad numérica los profesionales sanitarios serios, respetuosos y conocedores de la evidencia científica, porque con gente como vosotras, apañadas estaríamos; tenéis menos futuro que un submarino descapotable, gracias a Dior.

Palabra de Lady Vaga,
la diva que divaga.



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tengo cosas pendientes...

Queridas y queridos, después de varios días sin aparecer por aquí, hoy os voy a dar ración doble de novedades varias, aunque la más esperada, es decir, el nacimiento del pequeño U-6 aún tendrá que esperar.

Paso, por tanto, a hacer uno de esos refritos que no me gustan ni poco ni mucho, pero que me sirven de agenda para no olvidar todo lo que tengo pendiente:
  • En las últimas semanas me han entregado un par de premios que aún tengo que agradecer públicamente y redistribuir. Gracias a Creciendo con David, a Andrea (Bebé a Bordo de Mamá), a Magia del Momento (Crianza Corporal) y a Marga (Aprendiendo con mis peques), por los premios al Blog Versátil y a la Mamá Consciente (¿me he dejado a alguien? Espero que no, porque ando de un despistado...). Que yo no creo que tengan mucho de eso ni mi blog ni mi persona, pero estas magníficas blogueras se empeñan en verme con buenos ojos y no voy a ser yo quien haga caer un mito... Que sepáis que tengo las correspondientes entradas a medio redactar y que las terminaré en cuanto me centre mínimamente.
  • Edito, edito: Luisa (Pensamientos para Alba) también me entrega el premio a la Mamá Consciente y yo voy y me olvido por completo... Ha tenido que ser ella in person quien me lo recuerde, ¿soy o no soy lo peor? Avergonzada admito mi culpa y procedo a flagelarme con lo primero que encuentre por casa, aunque sean las construcciones de O.G. y me cueste un poco pillarles el tranquillo...
  • Edito again: se me van a acabar los cilicios improvisados como me siga olvidando de gente. LadyA (La Mamá Vaca) también me dio el premio al Blog Versátil. Lo mío ya empieza a ser grave. Voy a buscar la cinta americana para pegarme el DNI a la frente por si acaso olvido mi propio nombre en una de estas... ¡Menuda empanada mental llevo!
  • Más cosas: mi querida V., cuyo nombre me guardo para mí, también tuvo un encuentro en la tercera fase con un ginecólogo que aún estoy pendiente de contaros. La entrevista no tiene nada que envidiar a la de Sandra o a las que yo misma mantuve en Hotel Espe, así que prometo que habrá carnaza, despelleje, alucine y acción zombie por doquier.
  • Lady Rabbit, una mujer con tantos recursos que antes de buscar nada lo suyo es hacerle un query a ella, organizó el pasado lunes una sesión de preñi-fotos con Octavio Lagunas, un fotógrafo la mar de paciente y profesional que no solo nos aguantó a nosotras y nuestros caprichos de divas ("no me saques del lado malo", "ponle una media a la cámara que se me vea más mona", "yo solo me desnudo si lo justifica el guion"), sino también a nuestros costillos y a nuestros churumbeles extra-útero, tres en total, que no pararon de esparcirle construcciones, trenes y muñecos entre los pies para poner a prueba su equilibrio. Inasequible a los intentos de boicot de los pitufillos, nuestro intrépido fotógrafo no se arredró ante nada para obtener los mejores planos de nuestras panzuquis. Para muestra, os dejo un botoncillo o dos.
  • Hoy he sido informada de que nuestro querido Jefe de Servicio (así, con mayúsculas, porque él es único e inconfundible y le queremos tal cual) ya ha citado a Lady Rabbit para una entrevista personal a la cual no está obligada a ir con rodilleras, dado su avanzado estado de gestación, pero sí con actitud sumisa y el enema puesto de casa, por si acaso. Si me pilla ya parida, intentaré acompañarla; si no, haré lo posible por ponerme de parto justo cuando estén en plena cita romántica, para chafarle al jefe el plan. ¡Bwa-ha-ha-ha!
  • Este mismo Jefe de Servicio ha recibido otro plan de parto peleón de parte de una guerrera a la que esta tarde tendré el placer de conocer. Ella, que ya iba sobre aviso, ha dicho a la secretaria que no tiene tiempo de andar reuniéndose y que le mande por escrito lo que quiera (¡chica lista!), así que ha sido informada de que recibirá un plan de parto del puño y la letra del propio jefe, que está harto de recibir planes libres y libertarios. También le han dejado meridianamente claro que, si no lo firma, no será atendida en ese hospital... Ante tamaño despropósito, el subsiguiente ataque de risa me ha generado tal cantidad de oxitocina que casi expulso a U-6 sin esfuerzo alguno por mi parte; suerte que viene con cordón umbilical de serie.
  • ¡Edito, que se me olvidaba!: tengo pendiente responder la súper entrevista que me envió Blog de Madre y mandarle a ella la mía, ¡tengo la cabeza en Babia!
  • ¡Y otro premio más! Este, otorgado por la simpar beldad Negra Flor, que en cuanto pueda recogeré, colocaré en la baldita virtual y repartiré entre mis tres o cuatro seguidoras.

Y, de momento, hasta aquí puedo leer...

Lady Vaga,
la diva que hoy no para.

martes, 16 de agosto de 2011

¡Ya tenemos carta del jefe de servicio!

Queridas y queridos, os comunico que hoy Lord Muchomacho me ha traído, entre grandes carcajadas y amenazas de doblarse sobre sí mismo en toda su estatura de casi dos metros, sendos bultitos procedentes de Correos: uno era un envío de la gentil Diana (me ha encantado todo lo que me has mandado, querida, me he emocionado hasta la lágrima, será que tengo ya la hormona tontita a mis casi 36... semanas de embarazo, no años, que aún me faltan para llegar), que ha tenido el detalle de enviarme unas preciosas obras de bisutería, algunas incluso con piezas de reciclaje (con lo que me gusta a mí eso del secondlife) y una deliciosa mermelada cuyo olor ha hecho delirar a mi hombre; el otro, como sospechábamos, era la carta del jefe de servicio con la regañina que se quedó con ganas de echar la semana pasada.

¡Qué gozada! Me imagino su cara cuando la secretaria le dijo "oiga, don boss, que la borde esta dice que no viene", porque oye, si lo ha puesto por escrito es que le ha sentado mal... Y también le ha fastidiado que pidiese mi historia clínica, ay, que me mondo... Pobrecito... Al final, no ir fue lo mejor que podría haber hecho, ahora tengo un documento escrito por él para enmarcar...

Os la copio porque no tiene desperdicio, pero os aviso desde ya que no esperéis otro asalto de esta particular recreación de "Armas de mujer" porque ahora ya tengo lo que necesitaba y voy a dedicarme a estar tranquila en casa y a relajarme hasta el día del parto. También os pido que no me digáis "ole, Lady, qué valiente has sido", porque de valiente nada: cada paso que doy, cada vez que me opongo a las "órdenes" de un médico paso muy mal rato, con ansiedad incluida, porque me han educado en el endiosamiento de estos profesionales (como a ellos, ¡qué casualidad!) y porque, queridas y queridos, en el fondo tengo miedo de que toda esta batalla me perjudique si finalmente tengo que ir a parir al hospital. Lord Muchomacho dice que no, que ya se andarán con ojo ellos porque saben que soy así de pesadita, pero yo no estoy tan segura y ahora necesito refugiarme en mí misma después de haber llegado hasta aquí.

En fin, paso a transcribiros la elegante prosa de este señor con su sintaxis tal cual. Mis comentarios, en rosa chicle.

Estimada señora:
He recibido su Plan de Parto hace unos días y he mandado citarla pero según me dice la secretaria que Vd. le ha resopndido que su tiempo es muy limitado y no le permite asistir a esta entrevista que tengo habitualmente con todas las gestantes que solicitan un plan de parto no medicalizado específico. También he visto que no se ha presentado a una cita a primeros de julio en el hospital y que ha solicitado una copia de su historia clínica, la cual se la pasé al Servicio administrativo que las tramita.

Bueno, bueno, por partes, que aquí hay tomate:
  • En primer lugar, yo no le he mandado un "Plan de Parto", sino un consentimiento informado, pero llámelo usted como más le plazca.
  • Sí, mi tiempo es limitado: hasta hace una semana tenía que trabajar cubriendo los huecos de mis compañeros, que se han cogido sus merecidas vacaciones. Y sí, es valioso, porque a mí me pagan por resolver los problemas de mis clientes y no por amedrentar señoras embarazadas, así que fíjese usted qué importante soy.
  • Lo de que mantiene esta entrevista con todas es MENTIRA, y lo pongo en mayúsculas porque Lady Rabbit le ha mandado otro plan de parto el mismo día (pero ella por burofax, que a chula no la gana ni Esperanza Aguirre vestida para celebrar el 2 de mayo) y no la ha llamado ni nada. Es más, en su anterior embarazo también le presentó un plan y usted solo habló con ella por teléfono, nada de verse las caras. Vale que yo soy guapísima, pero me parece mal que le haga un desprecio a la chavala solo por que la tenga más vista, doctor.
  • Yo no he "solicitado" nada; me he limitado a ponerle por escrito mis preferencias y deseos respecto a mi parto. 
  • La cita de primeros de julio no tenía sentido, puesto que una doctora de su equipo me dio el alta médica, me dijo "este embarazo no es alto riesgo ni nada" y accedió a que los siguientes controles los hiciese en mi centro de salud.
  • Ah, ¿que mi historia la tenía usted? ¿Y dónde las guarda, en el bolsillo de detrás del pantalón? Porque yo llevo dos meses esperando y no me mandan nada... 
En el plan que usted me manda, comenta no dar su consentimiento para una serie de procedimientos, pero empiezo por decirle que su parto es un parto de alto riesgo por tener una cesárea previa y en nuestro protocolo solo permite partos no medicalizados en gestaciones y partos de bajo riesgo.

Entonces, está usted llamando negligente al Sistema Nacional de Salud, puesto que en mi centro de salud no me derivaron a Alto Riesgo al saber que tenía cesárea previa. Ah, y se está pasando por la costura de la entrepierna las recomendaciones de la SEGO, que no sé si le suena pero es una agrupación de ginecólogos, eso que se supone que es usted. Ande, ande, que me quiere usted asustar con un cuento de esos de úteros que explotan como palomitas de maíz de quinientos megatones...

A mí me la suda lo que permita su protocolo, según una doctora de su equipo, repito, yo no soy de alto riesgo. Aclárense y luego me cuentan, oigan.

Vd. cita en su carta que no da su consentimiento para:
  • Canalización por vía intravenosa lo cual consideramos imprescindible y obligatorio.
  • No permite la monitorización continua de madre y feto.
  • Me pide que, aparte de su marido, esté una doula en su parto.
  • Que la atienda una matrona y que sea la misma durante todo el proceso del parto.
  • Solicita en caso de terminar en cesárea la presencia de su marido en el quirófano.
Se le da bien el copy-paste, doctor. Si le extraña lo que pido, revise la Estrategia de Atención al Parto Normal, las recomendaciones de la SEGO y la OMS, la Guía NICE y hasta el Muy Interesante. Lo de la vía es una cosa arcaica y usted también debería llevarla cogida siempre, no vaya a ser que se me caiga por la calle, que no está en edad de hacer el tonto. Por cierto, teniendo en cuenta la flebitis nosocomial que me llevé de su hospital, no sé por qué le extraña que no quiera vía... Y lo de que es obligatorio, permita que me ría, ¿piensan atarme para ponérmela? ¿O darme un par de sopapos? ¿O vendrá mi madre a regañarme si no me dejo?

No sé en qué le molesta que haya una doula conmigo, si las habitaciones son bastante amplias, ni qué más le da que pida que no me vengan a meter mano quince comadronas diferentes. Y, por supuesto, si el príncipe pudo estar en las cesáreas de Leti, mi Muchomacho puede estar en quirófano conmigo, porque es verdad que no es estéril (a las pruebas me remito) pero seguro que mucho más limpio que cualquiera de ustedes.

Le contesto a estos puntos concretos:
El protocolo de actuación en partos de alto riesgo de este Servicio es de obligado cumplimiento estando encaminado a mejorar la morbimortalidad maternofetal y es por ello por lo que canalizamos una vía al ingreso, monitorizamos los partos de forma continua, y no está permitido el paso a los quirófanos de ningún familiar. Le comunico que no permitimos personal ajeno al Servicio durante el parto, pero si la de su cónyuge o familiar que desee y no se puede asegurar la misma matrona ante un probable parto vaginal, pues el número de partos por día es muy variable. Le comento también que ofrecemos la posibilidad de parto vaginal en mujeres con cesárea anterior, previa lectura y firma de consentimiento informado.

  • ¿Protocolo de obligado cumplimiento? Va a resultar que se lo grabó Moisés en piedra y de ahí no se mueven, ¿eh, abuelete?
  • ¿Y si le digo que la doula es mi hermana sí le deja pasar? Porque no dice usted nada de que tenga que ir con un único acompañante...
  • Qué bien que me den la posibilidad previa lectura y firma de consentimiento informado, porque eso es justamente lo que le he presentado... ¿O pretenderá usted hacerme firmar un consentimiento en bloque redactado por ustedes y al cual no puedo yo hacer ninguna apostilla? En ese caso, reciba mis más desternilladas carcajadas.
En esta Maternidad la dirección del parto la lleva un médico con el que colabora un equipo de matronas, enfermeras y auxiliares que toman las máximas precauciones y ponen los medios técnicos y científicos más avanzados a su disposición si es que quiere dar aquí, eso si, con nuestro protocolo para que Vd. obtenga los mejores resultados perinatales.


Atentamente, le saluda.
  • Le repito por enésima vez que mi parto no es de alto riesgo (dicho por una médica de su equipo, a ver si estamos a lo que estamos) y que, por tanto, "la dirección" debería llevarla una matrona, como marca la Estrategia de Atención al Parto Normal.
  • ¿Si quiero dar qué? Yo a usted no quiero darle ni la hora en tanto no aprenda a redactar correctamente, señor.
  • Me parecen fenomenal sus medios técnicos, pero yo estoy hablando de medios humanos, es decir, de que me traten como una persona y no como un útero relleno de bebé. Si no le importa, claro.
  • O sea, que pretende usted que yo llegue a su hospital, me deje hacer de todo bien quietecita "por mi bien" y encima les firme un cheque en blanco poniendo mi cuerpo a su disposición.
Pues va a ser que no, don jefe de servicio. Atentamente, le saluda Lady Vaga.

Y hasta aquí mis aventuras con el jefe de servicio. Ahora me voy con O. G. a hacer torres de construcciones para que me salga albañil o arquitecto, pero nunca, por favor, nunca ginesaurio.

Se despide por el momento,
Lady Vaga,
la diva que no se caga.

martes, 9 de agosto de 2011

Lady Vaga, el Jefe de Servicio es tu padre

(Léase el título de esta entrada con profunda voz constantinorromeresca y aire friki, please.)

-Lady Vaga, yo soy tu padre- o eso me quiere hacer creer, porque ahora resulta que me llama a su despacho para verme, como cuando era pequeña y mi padre me regañaba por alguna trastada. Pues claras las lleva, queridas y queridos, porque mi padre y yo tenemos como tres décadas de experiencia en darnos réplicas pimpinelescas sin rubor alguno. Bueno, eso y que por nuestra diferencia de edad, este señor sería más bien mi abuelo, en todo caso; no en vano yo soy aún jovenzuela y él un señor provecto que peina canas y solo canas, por mucho que intente ponerse gafas modernillas para restarse algún mes (que este no se quita años ni con Grecian 2000 por vía intravenosa, queridos míos).

Así, de repente, se me ocurre que el buen señor me llama -secretaria mediante, a las ocho y cuarto de la mañana, hora alevosa y malévolamente planeada, pues es aquella en que una diva está terminando su octava hora de sueño para tener el cutis radiante durante su extenuante jornada laboral- a raíz del envío conjunto de Consentimiento Informado (o plan de parto, como prefiráis) que le hicimos Lady Rabbit y yo.

Me imagino que, como estamos en agosto, este señor se aburre horrores y, al ver mi simpática carta (ironizo, claro, el tono era más seco que un bocadillo de mojama con el pan duro), ha pensado: "¡Hombre! ¡Mi caso raro de la temporada primavera-verano 2011! ¡Pero si la tía sigue embarazada! Será pedorra, que no quiso venir a verme cuando la llamé en julio... Voy a decirle a Puri que la llame ahora mismo y que venga ipso facto a poner el culo en pompa ante mis libidinosos ojos miopes."

Total, que esta mañana me despierta Lord Muchomacho (lo cual agradecí, porque en ese mismo instante estaba soñando que me hacían otra cesárea y que para ello tenían que decapitarme, cágate lorito lo que hace la falta de sueño) para decirme que me llaman del Hotel Espe. Él, guardián espléndido, ya tenía calentita a la secretaria, a base de repetirle cual disco rayado que ya les valía llamar para el plan de parto y no llamar para darme mi historia clínica, que de qué iban y que qué falta de seriedad era esa. La pobre Puri se defendía argumentando que ella de eso no sabía nada y que llevaba toda la semana intentando localizarnos. Pues claro, bonita, porque nosotros trabajamos mañana y tarde, pero tú no nos lo agradezcas, alguien tiene que levantar la economía de este país mientras tu jefe se dedica a levantar capas de piel y tejido en busca del premio gordo, llámese bebé.

Por hablar en corto, os diré que, of course, me he negado a ir a ninguna cita con ese señor. Ahora es cuando, ojipláticos perdidos, me preguntáis "¿por qué, oh, Lady? Esperábamos que le dieses con el tacón en la cabeza o que le metieses las uñas en un ojo al más puro estilo kung fu, no mereces nuestra admiración anymore". Pues yo os lo cuento, queridas y queridos, antes de que me lancéis un anatema:
  • No voy porque mi consentimiento informado no es tema de discusión y punto. He explicado a la señorita Puri que es un documento que expresa mis voluntades, conforme a ley y a las recomendaciones de OMS y SEGO y que yo no tengo nada que discutir a ese respecto. Es que no entiendo qué tiene que hablar de mi consentimiento, si yo no estoy pidiendo permiso para nada, al revés: se lo estoy dando a ellos (o no) para lo que considero oportuno.
  • No voy porque me parece que, si yo me tomo la molestia de mandar un documento certificado, lo menos que puede hacer el jefe de servicio o quien esté por allí en agosto es utilizar el mismo vehículo de comunicación. Pero, claro, para ellos es más fácil amedrentarnos en el despacho, sin incómodos testigos (ya lo intentó una vez durante mi ingreso y Lord Muchomacho salió de la habitación simplemente porque O. G. se puso histérico al ver su bata blanca franquear la puerta, no por otra cosa). 
  • No voy porque ahora mismo estoy zen y no quiero que nadie me saque de mi estado. Paso de discutir y que me suba la tensión, el cuerpo no me pide bronca ahora mismo. Señor jefe de servicio, time up. Haber llamado antes. A una embarazada de 35 semanas no hay que estresarla y mucho menos con cosas en las que usted no lleva razón y ella sí, por la sencilla razón de que mi cuerpo, hasta el momento en que diñe y sea donado a la ciencia, me pertenece a mí con todos sus anexos y si yo no quiero no me putean. 
  • No voy porque de lo que yo quiero hablar es de por qué no me dan mi historia clínica y de eso no dicen ni "mu". 
  • No voy porque me encanta que esté preguntándose si su "caso raro" sigue preñada o solo le ha mandado el documento para forzar de alguna manera la entrega de la historia clínica.
  • No voy porque la hora a la que quiere recibirme es para mí una hora de trabajo y precisamente en agosto, con toda la plantilla turnándose para irse de vacaciones, no puedo ausentarme ni para desayunar.
  • No voy porque mi madre, que es muy del refranero español, siempre me recuerda que "el mejor desprecio es no hacer aprecio". Hablando en plata, que lo que más le va a joder a este señor es no poder echar bronca alguna y quedarse con las ganas.
  • No voy porque me conozco y sé que montaré un pollo que va a parecer todo el Pazo de Vilane y luego me tiraré dos semanas comiéndome el coco y pensando "jo, Lady, cómo te pasas, es un señor mayor".
  • No voy porque solo pienso aparecer por el hospital en caso de necesitar una cesárea, con lo cual no tiene sentido tirarme media hora debatiendo en un despacho si me niego a poner la vía por tocarles las pelotas o porque mi religión me impide meterme cánulas por el cuerpo.
  • No voy porque tengo una cesárea previa y ya sé cómo se las gasta con las pobres rajaditas de este mundo: que si soy una irresponsable por buscar un parto vaginal, que me harán lo que me tengan que hacer "por mi bien y el de mi hijo", que me va a explotar el útero y eso se quita luego fatal de las paredes de la habitación... Vamos, que paso de que me intenten meter miedo a estas alturas del partido.
En fin, que no me da la gana, hombre ya. Que si quiere achantar a alguien, se va a quedar con tres palmos porque ya le planté en julio y ahora le planto en agosto como una tomatera pocha. Que ya me vengo figurando que para él, como dijo una compañera, soy "carne rica de inducción" y la reunión busca ponerme de los nervios, bajarme a consulta, tomarme la tensión y alarmarse por lo altísima que me sale... Y el resto me lo conozco, que tengo una sonrisa bajo el ombligo que lo atestigua...

No sé, queridas y queridos, qué opináis vosotros, pero yo estoy ahora en fase trascendental y no creo que vuelva a guerrear hasta pasado el parto. Necesito mantenerme relajada y mi tranquilidad, ahora mismo, vale más que el desahogo de este señor, que bien puede irse de rave a Alcorcón a ponerse fino de pastis y dejar a las embarazadas tranquilas.

Me despido, que tengo que practicar el escaqueo (en cuanto acabe el cerro de pedidos pendientes) y reclinarme en la ortopédica silla que me toca,
Lady Vaga, sin agobio en lontananza.

lunes, 1 de agosto de 2011

Doble plan de parto: ¡Toma castaña, Hotel Espe!

Queridas, queridos, estos son días extraños para mí. Además de este tiempo atmosférico, que se me antoja poco veraniego y un tanto otoñal para la habitual canícula del centro de las Espeins y Olé, supongo que os habréis dado cuenta de que no he vuelto a hablar del tema de las historias clínicas, así que os hago un breve resumen de cómo está la situación:
  • Hotel Espe me telefoneó para decirme que ya estaba lista mi documentación, pero pretendían, por tercera vez, que me conformase con las analíticas y el informe de alta, a lo cual Lady Vaga dijo, como ya sabéis, que never de never y jamais, jamais. A día de hoy, excedido el plazo legal de que disponían para entregármela, todavía no sé nada del tema. Supongo que me va a tocar llamar a la Agencia de Protección de Datos y chivarme de que hay un hospital rebeldillo que se niega a darme los papeles que en derecho me corresponden (mal que os jorobe a algunos que no tenéis ni idea y decís que no tienen por qué dármelos; documentaos un poco).
  • Hotel Stanley (el hospital donde me nacieron a O. G., ínclito establecimiento bautizado así por la simpar Lady Rabbit en un derroche de ingenio que me hizo carcajearme durante un cuarto de hora hasta invocar a Santa Tena Lady de las Celulosas Secas) me entregó mis documentos y los de mi hijo, incluyendo hermoso tachón de rotulador sobre una anotación de mi carnicerita que, a día de hoy, los más prestigiosos especialistas en criptografía consultados por Lord Muchomacho aún no han podido descifrar con total certeza, aunque nuestras sospechas tenemos. Ganas me dan de escaneároslo para que os echéis unas risas, tunantes.
Total, que ahora me toca dar un paso más que, aunque no tiene nada que ver con lo anterior, revolucionará, quiera yo o no, el gallinero un poco más de lo que ya estaba: el envío del plan de parto a Hotel Espe. Que vosotros diréis: pero a ver, si tú quieres parir en casa, ¿para qué lo mandas al hospital? Pues, queridas y queridos, por si el azar quiere que termine allí el parto; y si no, por tocarles un poco las gónadas a ver si se les irritan un tantito.

Pero, tranquilos, no es el Plan de Parto Subversivo... De ese ya le llegaron al jefe de servicio de Hotel Espe mínimo dos ejemplares (más otro a la jefa de planta, ¡misterios de la vida!) y la pena es que no pude grabar su cara mientras lo leía (aunque con solo ver el remitente, "Cesárea Segura Alejo", ya debería el buen señor haber bizqueado sin parar). Hablo de un plan de parto serio y centrado, documentado con las pertinentes referencias a las leyes vigentes, redactado al alimón con la brillante Lady Rabbit, en el cual ambas dejamos constancia (cada una por nuestro lado, eso sí, que no pienso esperar a parir dos meses más solo por hacerlo juntitas ni creo que su garbancito quiera echarse una carrera con Minimacho a ver quién sale antes, como Hamilton y Alonso) de nuestras preferencias, deseos y, sobre todo, derechos. Por si se les olvida que las parturientas también tenemos de eso.

Lady Rabbit, que tiene un puntito sadomaso cuyo marido sin duda sabrá disfrutar mientras sus retoños duermen, ya pasó por esto en su segundo parto. Sí, sí, la tía no tuvo bastante con comerse una cesárea en Hotel Espe (si un día me da permiso os cuento cómo fue, porque tuvo una paciencia de Santa Joba increíble... Tanta, que se le han agotado las reservas para toda la vida esta y para las dos siguientes reencarnaciones, que sin duda hará en zorra y perra, no sé si por ese orden o a la inversa) y decidió enviar un plan de parto PVDC (Parto Vaginal Después de Cesárea) al mismo hospital.

El resultado fue que el jefe de servicio la llamó por teléfono para recordarle que era una inconsciente y que se iba a morir con el útero hecho mistos y que él mismo buscaría un juez que atestiguase el nacimiento y se llevase al fruto de su vientre, atchús. Menos mal que su marido estaba por allí, escuchando la conversación, y enarbolando el auricular cual cachiporra con pinchos le puso las pilas al buen señor, de cuyas magnánimas aunque mal enfocadas intenciones jamás dudaríamos ninguno de los aquí presentes.

Más tarde, el mismo jefe de servicio tuvo a bien recapitular toda la morralla que había largado por esa boca en una preciosa carta, perla incunable del género epistolar, que Lady Rabbit conserva guardada como oro en paño con las joyas de la familia, los retratos antiguos y unos cuantos billetes de diez mil pesetas por si eso del euro no cuaja.

Os cuento todo esto para significar que, si bien me extraña que no me hayan vuelto a llamar para citarme por Alto Riesgo (después de tanta brasa como dieron y de que os molestáis en votar, ya es tener poca vergüenza... A ver si se piensan estos que me voy a esperar sin parir hasta que me llamen, ¡hombre ya!), no me extrañaría que, al recibir la carta en el Hotel Espe, mi teléfono móvil se ponga a vibrar cual juguetito erótico sobrado de pilas... Aunque por eso, zorruscas nosotras, hemos esperado a agosto, mes del descanso, la siesta y las vacaciones, para enviar nuestros planes de parto: si el jefe de servicio recibe idénticas dos misivas a la vez, podría darle un chungo y ya no está en edad de hacerse by-passes así a lo loco... Mejor le va que le pillemos de vacaciones y, en lo que va y viene (y por el camino se entretiene), se le hace tarde para denegárnoslo selectivamente y nos manda una negativa en bloque. Y una denegación en bloque es súper guay por motivos que otro día (no me quiero enrollar más) os contaré.

Hasta aquí, queridas y queridos, la brasa del día. Como Correos permite hacer un seguimiento de las cartas certificadas, ya os diré cuándo llega mi simpática epistolita al Hotel Espe y entonces apostaremos a ver si me llaman por teléfono, si me llaman de todo o si me dejan por imposible.

Se despide, desembalando su nuevo látigo de siete colas anti-ginesaurios y las botas de dominatrix,
Lady Vaga.

lunes, 6 de junio de 2011

Mañana es el gran día, ¿estáis preparados?

Queridas y queridos, os recuerdo que mañana, 7 de junio, es el Día Mundial de los Derechos del Nacimiento y nuestra primera acción conjunta para reivindicar la mejora de la atención al parto en este país.

Como sabéis, la OMS publicó hace ya una serie de años unas directivas y recomendaciones en torno a la atención al parto, pero en España, who knows why, todavía hay muchos profesionales que se las pasan por el arco del triunfo. Contra toda esa caterva de médicos anticuados, "ginesaurios" para los amigos, nació el Plan de Parto Subversivo y Lady Rabbit, amiga y compañera, tuvo la idea de compartirlo y difundirlo entre los ginecólogos que nos han hecho pasar malos ratos, por decirlo finamente. Así, pensamos que lo mejor era hacerlo coincidir con la simbólica fecha de mañana, por cuanto significa, y que podría ser divertido hacer llegar un Plan de Parto Subversivo a quien cada una quisiera. Comenzamos a organizarnos en Facebook, nos liamos el turbante a la cabeza (de manta nada, porque somos divinas y eso no favorece ni un poco, darlings) y esperamos que mañana lleguen muchas cartitas a la SEGO y a las consultas de quienes nos han atendido mal.

A continuación, para los despistados, os resumo los recursos disponibles para que participéis en esta acción que, os recuerdo, nos incumbe a todos, no sólo a las que tenemos que parir:

  • Plan de Parto Subversivo: texto original del documento con el que se nos empezó a ocurrir la idea de liarla. Es para reírse, así que absténganse los demasiado sensibles y los pejigueros.
  • Carta para el Día Mundial de los Derechos del Nacimiento: es el mismo plan, pero con un encabezamiento y una breve despedida para enviar a los gines de nuestros amores. Podéis personalizarlo a vuestro gusto, gozadlo.
  • Carta para el Día Mundial de los Derechos del Nacimiento (versión Lady Destroyer): pues eso, que nuestra amiga Destroyer se lió la manta a la cabeza y modificó el plan original para expresarse y quedarse bien a gusto. Mandad la que queráis, que para eso sois personas libres.
  • Señor Ginecólogo, si Vd. sabe parir mejor, adelante: es el grupo en Facebook mediante el que nos hemos ido coordinando. Debemos su glorioso nombre a la madre de Lady Rabbit, la cual es un dechado de ingenio y mala leche cuando se tercia, entre otras virtudes. No perdáis de vista esta página, pues desde ella iremos poniendo en marcha otras actividades según se nos vayan ocurriendo.
  • Listado de e-mails gubernamentales: Mai nos ha hecho llegar esta lista para las que prefiráis hacer un envío de e-mails a instituciones políticas.
  • Listado de ginecólogos e instituciones: principalmente, direcciones postales. Es que, en el fondo, somos unas románticas empedernidas y nos gusta esa idea del médico abriendo la carta y poniendo cara de muñeco hinchable... La lista se ha creado con las aportaciones de muchas personas, así que si echáis algo en falta, no dudéis en enviar el Plan de Parto Subversivo a quien más os apetezca.

Y, de momento, esto es todo. Esperamos que os animéis a participar y que entendáis que nuestro objetivo es, sin dejar de tomárnoslo con humor (como hace la gente inteligente), hacer entender a ciertos profesionales que están sobreactuando en nuestros partos, como si de un episodio de "Al salir de clase" se tratara. Pedimos que guarden las tijeras y el bisturí para los casos realmente imprescindibles y que, por favor, nos dejen a nosotras parir a gusto y a nuestros hijos nacer tranquilos.

Desde mi diván os lo digo,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

lunes, 30 de mayo de 2011

Y otra carta de amor para nuestros ginesaurios queridos...

Queridas y queridos, os informo de que (sí, se informa "de"; decirlo sin preposición está mal, majetes. ¿Que soy una talibana ortográfica? Ya, y de la lactancia también, según algunos, ¿pasa algo?) en la sección "Descarga tu Plan de Parto" podéis encontrar el Plan de Parto Subversivo original, en sus versiones imprimibles de una y dos páginas, así como dos versiones epistolares confeccionadas con el mismo para enviar el próximo 7 de junio: la original que ya todos conocéis y la que Lady Destroyer, una misteriosa activista con muy mala leche y muy buen humor, ha modificado para dejarlo más acorde con sus deseos y necesidades de expresión.

Lady Destroyer, te agradezco que estés tan cabreada y tan dispuesta a ayudar. Los empleados del servicio de Correos también te lo agradecerán.

sábado, 28 de mayo de 2011

Una carta de amor para la SEGO

Queridas y queridos, como yo soy Vaga redomada y sé que vosotros en el fondo también, he pensado que alguien debería ponéroslo fácil para que el día 7 (Día Mundial de los Derechos del Nacimiento), que ya está muy cerquita, no tengáis excusa para el escaqueo.

Como recordaréis, Lady Rabbit tuvo la genial idea de enviar el Plan de Parto Subversivo a la SEGO y a cuantos ginecólogos en nuestras vidas se han portado vilmente con nosotras (o con vuestras novias, hijas, madres o hermanas, que también necesitamos y agradecemos vuestro apoyo, chicos) y en eso estamos, organizando un envío masivo del cual nos encantaría que formaseis parte. Y como sé que si no os lo damos todo mascadito no os movéis del sofá, me he dignado redactar una carta modelo, con su encabezamiento, su remitente, su remite y todo menos flores en los márgenes, para que no tengáis más trabajo que descargarla, cambiar la fecha y darle al botón de "Imprimir". Podéis conseguirla aquí o en la sección de descargas, a la derecha de la página.

Os recuerdo que estáis invitadísimos a uniros a la página de Facebook "Señor ginecólogo, si Vd. sabe parir mejor, adelante" para obtener un listado de posibles destinatarios, participar y sugerir ideas y que sois completamente libres de redactar vuestro propio escrito (faltaría más) o poner otro remitente (éste se le ocurrió a una de nuestras colaboradoras y nos pareció muy ingenioso y apropiado) si es vuestro deseo.

Me encantaría que colaboraseis con nosotras en esta divertida acción cuyo único propósito es recordar a los ginecólogos anticuados que somos personas y no contenedores de bebés. Si nos sale bien, no dudéis de que prepararemos otras periódicamente a ver si van espabilando.

Y ahora, voy a reclinarme, que me duelen las yemitas de escribir,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

martes, 10 de mayo de 2011

¡Ya tenemos foto!

Bueno, como algunas cuyos nombres no diré en voz alta porque se materializan de la nada y me dan unos sustos que no veas no se enteran ni del No-Do y no encuentran la nueva galería, os lo pondré fácil con una explicación para dummies:

Mirad a la derecha de la página, ¿veis que pone "Páginas"? ¿Y una de ellas se llama "El Plan de Parto Subversivo, en imágenes"? Pues ahí. De nada.

Ahora lo que falta es que os animéis y difundáis la palabra. ¿Por qué no? Pegad el Plan de Parto en vuestro centro de salud, en el hospital, en el cristal del autobús, en la parada, en el tablón de anuncios de la facultad, ¡donde os dé la realísima gana! Y eso sí, mandadme una foto para deleite, descojonación y enamoramiento a distancia, que todavía sigo en reposo y me aburro.

Vamos a hacer un hall of fame (léase "jolofféim") que ríete tú de la alfombra roja de la Gala de los Oscars.
Besos noctívagos, Lady Vaga.

jueves, 5 de mayo de 2011

Pon un plan de parto en tu vida... Aunque no estés embarazada

Queridas y queridos, visto el éxito del Plan de Parto Subversivo de Lady Vaga y atendiendo a las peticiones que me habéis hecho llegar, sin más demora procedo a dejaros aquí el Plan en formato .pdf para que podáis imprimirlo y emprender acciones reivindicativas o simplemente empapelar vuestro cuarto de baño con mi prosa inspiradora.

No hace falta que me deis las gracias, soy así de magnánima y creo que es mi deber compartirme con el mundo. Lo único que os pido a cambio es una foto vuestra junto al Plan en el lugar donde lo coloquéis, sea una pared, una farola o debajo de un puente, para confeccionar una pequeña galería con vuestras aportaciones.

Vuestra segura servidora (pero no me hagáis levantarme),
Lady Vaga

sábado, 30 de abril de 2011

El Plan de Parto Subversivo de Lady Vaga

Queridas y queridos, supongo que a estas alturas de la vida todos habéis visto como mínimo una vez el último vídeo de esa otra diva peliteñida y vigoréxica llamada Lady Gaga (cualquier parecido con mi ilustre nombre es simple coincidencia) y os habéis sorprendido al contemplar las imágenes de algo parecido al parto de un montón de huevos de Pascua con que nos deleita. Si bien es cierto que no lleva un Pretty Pusher, error que Victoria Beckham jamás cometería (ella de seguro parirá con un tocado semejante al de macho cabrío monocorne que lució en el british sarao de ayer, que le permitirá amenazar al médico de turno si se pone tontito; muy práctica, la pija), la Gaga al menos se toma la molestia de parir con medias de rejilla y maquillada hasta detrás de las orejas. Otra cosa son las posturitas que hace, pero viniendo de ella no vamos a extrañarnos ya, ¿verdad?

Pues bien, este videoclip me ha hecho recordar que tenía guardado en el ordenador un plan de parto que escribí con corrosivas intenciones (aunque respaldado por la evidencia científica, algo que ciertos profesionales parecen utilizar como papel higiénico) para otro blog más serio, cuyas editoras, con buen criterio, decidieron no publicar. Notaréis que el estilo de la redacción es significativamente más comedido que el que sin pudor alguno empleo aquí, puesto que, como os digo, lo escribí pensando en un medio serio. Sin embargo, como sé que sois todas unas protoporteras y que os encanta el despelleje, he decidido que aquí encaja muy bien y, por tanto, pongo al alcance de vuestras glotonas neuronas mi...

Plan de Parto Subversivo

Visto el trato tan malo que nos han dado a algunas en nuestros partos, lo conservadores (por no decir otra palabra) que se ponen con el protocolo en ciertos hospitales y lo variopinto de las respuestas que recibimos cuando presentamos un plan de parto, he decidido liarme la manta a la cabeza y presentar un plan bien explícito, que no deje lugar a dudas acerca de mis convicciones y deseos.

Podemos comenzar con un saludo tradicional y, a continuación, pasar a exponer nuestras ideas (aquí van sin orden ni concierto), por ejemplo:

- No deseo parir tumbada patas arriba: esta posición, además de humillante, es incómoda y dificulta el parto. Si usted, señor doctor, quiere estar cómodo durante mi parto, con gusto le prestaré mi almohadita cervical o le daré el teléfono de un buen fisioterapeuta. Pero a la hora de parir, me colocaré  como me dé la gana, que para eso soy la que está en ello. ¿O usted haría el pino yendo de público a un circo para ver a los acróbatas del revés directamente, sin esfuerzo por parte de ellos? Pues eso.

- Quiero deambular durante la dilatación: no se preocupen, no pienso  hacer el camino de Santiago, simplemente denme libertad de movimiento y no me molesten. Estaré por el pasillo.

- Déjenme ingerir líquidos durante la dilatación. Y no me digan que no puedo por si acaso hay que intubarme, porque por esa regla cualquiera de ustedes debería vivir en ayunas, no vaya a ser que tengan un accidente en plena calle y requieran anestesia... ¿Se imaginan tener que ayunar durante horas antes de salir de vacaciones, por si tienen un golpe con el coche?

- No me induzca el parto para terminar en la fecha y hora que a usted le convengan: puede usar sus poderes mentales para intentar convencer a mi hijo por telepatía de que salga, pero nada de meterme oxitocina a chorro sólo porque a usted le venga bien. Si tiene prisa por irse de fin de semana o a cazar, con gusto esperaré a que comience el turno otro profesional más serio.

- No me rasuren: si ustedes quieren ver señoritas depiladas, en Internet hay muchas páginas dedicadas al particular. Si a mí me incomoda el vello, lo llevaré arregladito de casa. Ah, ¿que es por el riesgo de infección? Pues no sé yo, doctor, si esos pelarros largos que tiene usted en los brazos son de PVC... Mmmh, ¿que dice que es para ver la zona donde tendrá que coserme? Pase entonces, por favor, al punto siguiente.

- No se le ocurra cortarme: vine con mis genitales intactos y es mi intención llevármelos en el mismo buen estado de revista. Si usted quiere usar la tijera, puede cortar unas guirnaldas o farolillos con los  que decorar el paritorio para dar la bienvenida a mi hijo.

- No me pongan enema: si encuentro desagradable la posibilidad de "hacérmelo" delante de ustedes, yo misma me pondré un microenema en casa. Pero absténgase de molestarme con esas fruslerías durante mi trabajo de parto. Si les incomodan los residuos biológicos, harán bien en cambiar de empleo.

- No quiero tactos: sólo los mínimos imprescindibles. Adjunta encontrará la foto de mi amigo John, jugador profesional de baloncesto, que se ha ofrecido gentilmente a hacer un tacto rectal a cada persona que intente hacerme un tacto innecesario. Por supuesto, les mandará la factura por sus servicios al término de los mismos. No le den las gracias, John es así de bien dispuesto, además de medir dos metros diez.

- No me hablen como si tuviese tres años: entiendo perfectamente lo que me dicen y me gusta decidir por mí misma; sé que es un vicio feo y molesto, pero es lo que tiene haber sido criada en democracia.

- No hablen de chorradas mientras nace mi hijo: para ustedes será el trabajo de cada día, pero para mi familia es un momento sagrado. Me importa tres narices si su equipo de fútbol ganó o perdió, si la vecina del quinto pone la música alta o si su madre ha comprado una freidora buenísima. Si  quisiera escuchar  tonterías, pondría la tele. Cállense.

- No interfieran en mi lactancia: mi bebé no necesita leche de vaca nada más nacer, sino estar con su madre (que  soy yo, por si no les había quedado claro), así que nada de biberones. Si algún miembro de su equipo tiene complejo de Ganímedes y quiere servir un refrigerio, agradeceré nos traigan la carta de vinos para escoger el más adecuado.

- No se metan en mi forma de criar: los enfermeros y enfermeras que nos visiten durante nuestra estancia en el hospital harán bien en abstenerse de proferir comentarios del tipo de "¿pero otra vez con él al pecho? Eso es vicio", "Pero, mamá, si de ahí no sale nada, toma, dale  un biberón" o "No te lo metas en la cama, que luego no salen hasta que se van a la mili". En mi entorno hay un viejo aforismo: "La que quiera criar, que se preñe". Con gusto explicaré a esos profesionales las opciones a su alcance para embarazarse con un lenguaje ampliamente comprensible (es más, hay una versión "exprés" de esa charla que se resume en sólo tres palabras; las dos primeras son "que" y "te", pero me ahorro la tercera porque mis padres criaron una hija muy fina).

Et  voilà, ahora cerramos con una despedida divinamente educada, sacamos todas las copias que estimemos oportunas y ¡hala!, ya tenemos nuestro propio plan de parto políticamente incorrecto. Por supuesto, podemos personalizarlo en función de nuestras necesidades, añadiendo o quitando lo que consideremos oportuno. Y que nadie diga que no hemos sido bastante claras.
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