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viernes, 4 de enero de 2013

¿Qué fue de Bajo Arenas?

Queridas, queridos, arrellanada entre cojines de seda y cubierta con mi mantita de cachemira (los fashionistas cutres de medio pelo -es decir, cualquiera que se deje/haga llamar fashionista- dicen "cashmir" pero a mí eso me parece una horterada mayor que los pechos recauchutados de Yola) os felicito el Año Nuevo con mis mejores deseos, a saber: que las futuras parturientas de 2013 disfrutéis de partos respetados y que a los ginesaurios les caiga encima un piano de cola que les deje bidimensionales per secula seculorum, Dior mediante.

Pero también emerjo de las profundidades de mi vida de lujo y ociosidad supremos para daros cuenta de una noticia que me han filtrado mis siempre eficaces espías, que trabajan sin parar mientras yo me hago (me hacen) las uñas: Rajo-Bajos Arenas sigue vivo.

Sin duda recordaréis a ese sujeto y su jeta, pues presidió la SEGO y nos dejó auténticas para la posteridad perlas de un tamaño que no hay collar que aguante, pero si no le ponéis cara ahora mismo, podéis disfrutar de su simpar belleza aquí y aquí. Ahora, qué duda cabe, tenemos a un presidente mucho más moderno, dialogante e imaginario... Porque sí, queridas y queridos, el que hay ahora es también un personaje digno de hacer de villano dickensiano.

Qué guapo es este hombre y qué porte presidencial emana por
cada uno de sus poros... ¡Envidioso el que le critique, hombre!
Bueno. Pues como al amigo Juanma Rajo-Bajos no le aguantaban ya en su casa ni a la hora de comer, porque con eso de no ser presi estaba el amigo pesadito y quejumbroso como si fuese Juan Cuesta en la oposición, hubo que buscarle un quehacer; era eso o defenestrarle subrepticiamente. Por eso, ahora podemos encontrarle presidiendo algo tan maravilloso como la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas, que responde al nombre abreviado de "FACME" y que fue escogido por su excelente sonoridad y potente capacidad evocadora, pues reconoce nuestro amigo Rajo-Bajos que su mayor fantasía es escuchar, en alguna ocasión, una sugerente voz femenina que le susurre al oído "fuck me, Bajito mío". Y, como tal no ha acontecido en nuestro universo ni acontecerá en ninguno de los potochocientos mil universos paralelos que la ciencia admite, se ha buscado él mismo las castañas para que por doquier se escuche "Rajo-Bajos, presidente de FACME, ha dicho..."

¿Que por qué? Porque puede, nenas. Así que ataos los machos, que bajo su yugo presidencial y carismática influencia es muy posible que la próxima vez que vayáis al alergólogo os haga un tacto vaginal o que el pediatra de vuestros hijos les haga unos monitores a la que os descuidéis.

Avisadas estáis, así que yo ahora me marcho a esperar que los Reyes Magos me traigan las bragas dispara-torpedos que les he pedido para mi próxima revisión ginecológica.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Ginecólogo? Él iba para veterinario...

Definitivamente, algunos confunden la vocación con la convención...


Gracias, misterioso ayudante, sin ti esta serie de carteles motivacionales sería una flunfa.

martes, 9 de octubre de 2012

Cada vez que una mujer pare en el agua, Dios mata a un ginesaurio

Queridas, queridos, andaba yo centrada en mis cosas (que, aunque no lo parezca, las divas virtuales tenemos también una vida aparte del teclado y es ajetreadísima, pues entre estrenos de cine, inauguraciones de tiendas exclusivas y cenas con afamados cineastas se nos van un tiempín, un capitalito y un esfuerzo para aparecer siempre conjuntadas y monísimas sin repetir modelazo) cuando mi súper oído adornado de esmeraldas detectó un clamor popular que suplicaba: "¡Oh, Vaga, vuelve, no nos dejes así!", "¿No oyes nuestras plegarias, Lady?", "¡Lady, como no me hagas caso me tiro, me tiro... de los pelos del...!"

Ni que decir tiene que rauda y veloz desconecté el súper oído para no escuchar ordinarieces y después reflexioné y me di cuenta de que, en efecto, os tengo muy abandonados, queridas y queridos. Así que, para vuestro goce y placer extremos, me he calzado los taconazos de mandar, he afilado el lápiz rosa chicle hasta conseguir una punta capaz de competir con el mejor bisturí eléctrico del mercado y me he puesto uñas a la obra. Y para ello he seleccionado una perla que tenía pendiente desde hace más de un mes, a saber: la entrevista realizada (no tan) recientemente por La Opinión de Zamora al jefe de servicio de Ginecología de La Paz, en la cual, aunque no salió a la luz en su día, estuve presente, discreta como soy, para hacer ver al periodista la realidad de la atención al parto en nuestro país. ¿Que por qué no publicaron mi testimonio? Los medios, los medios que siempre manipulan... Pero aquí tenéis, para vuestros ojitos ansiosos y sedientos de amor vaguete, la verdad-verdadera. En negrita, las preguntas del entrevistador y en rosa chicle mis fantásticas aportaciones.

Tomad y gozad todos con él, pues este es verbo de la Vaga, que será verborreado por doquier para perdón de los ginesaurios.
Jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia de La Paz, catedrático. Premio Tierras de Zamora, como embajador de la provincia
Antonio González González

«Cuando oigo lo del parto en el agua se me ponen los pelos de punta»

«Pasamos de una filosofía mecanicista al método científico y la mortalidad infantil se redujo»




El doctor Antonio González, en su despacho.
Gensanta, lo que se parece usted al Estivill, doctor...
Qué sustico da, ¿no ha pensado en hacerse la cirugía estética?
CARLOS GIL
El prestigioso médico de Casaseca de las Chanas Antonio González González, jefe de Ginecología de La Paz, ha recibido «con una gran satisfacción» la noticia de su designación como acreedor del premio Tierras de Zamora como embajador de la provincia. «Ha sido un momento de gran satisfacción, una cosa inesperada que me ha llenado de alegría, y estoy encantado». González sigue muy vinculado a su tierra, y de hecho, a pesar de llevar 47 años viviendo en Madrid, «voy todos los meses a mi pueblo». 
Nos recibe en su despacho lleno de tochos antiquísimos llenos de polvo, ejemplares del Diario Médico sin desprecintar y flamencas de esas que se ponían encima de los televisores antiguos, acompañado de una despampanante mujer impecablemente vestida y calzada que se presenta a sí misma como Lady Vaga y bajo cuyo subyugante encanto caemos inmediatamente rendidos redactor y fotógrafo. Mientras intentamos recobrar un poco de autocontrol, iniciamos la entrevista.

-¿De dónde le vino la vocación médica?

-Estuve trabajando de voluntario en el hospital de Zamora y entre eso y el médico del pueblo me nació la vocación y me fui a estudiar medicina a lo más cercano y barato, que era Salamanca. Cuando terminé la carrera coincidió que se abrió La Paz en Madrid y me fui directamente y aquí llevo 47 años.

-Doctor, cuente la verdad: cuando había pinchado todos los traseros zamoranos, descubrió que con un título podría también rajar chichis y se vino a Madrid en un tren cargado de vacas a esperar la inauguración del hospital. De hecho, usted ya estaba en el solar aguardando a que echasen los cimientos, abrecartas en mano a falta de bisturí para empezar a cortar todo lo que se le pusiese por delante.

-La Paz era un hospital de mucho prestigio, desde su apertura.

-Fue en el año 1965. Nació como una maternidad especial, modelo, inauguraba un ciclo hospitalario en España nunca visto, y a partir de ahí fueron surgiendo centros con la misma filosofía en otros puntos de España. Desde entonces se desarrolló la medicina socializada.

-La medicina socializada quiere decir que mientras te hacen una cesárea o te cortan el chumino hasta el tercer ojo, los sanitarios socializan entre sí, charlando acerca del tiempo, del último partido Barça-Madrid o de quién tiene la mejor receta para las lentejas a la jardinera. También hay quien dice que este término proviene de la excelente disposición de ciertos ginesaurios -en este punto, la hermosa Lady Vaga carraspea delicadamente- a rajar a las mujeres independientemente de su clase social.

-¿Qué novedad aportó La Paz?

-Fue una forma de atender el parto, integrada, segura, razonable, aséptica, científica, y sobre todo aportó una enorme seguridad, tanto a la madre como a los hijos. Los bebés entonces tenían una mortalidad bastante más alta de la de ahora y se empezó a practicar una medicina excelente que se reflejó en el descenso de la morbilidad y mortalidad fetales. Pasamos de veinte muertos por mil nacidos a tres que estamos ahora, prácticamente irreducible ya. También la mortalidad materna disminuyó.


-Todo el mundo sabe que, antes de inaugurarse La Paz, los partos los atendían comadronas desintegradas, inseguras, nada razonables, marranas y que se encomendaban a la Virgen de Regla ante cualquier complicación. 

-¿De dónde le vino la vocación por la ginecología y obstetricia?

-Nunca sabe uno, pero me impactó la forma de trabajar que tenía el doctor Castaño Almendral en el hospital de Zamora, un ginecólogo de gran prestigio. Yo entonces era un chaval, él venía de Alemania y era un hombre científico, que hizo grandes aportaciones prácticas, tenía una visión globalizada, más allá del localismo de una ciudad de provincias.

-Y ya sabemos -interviene la diva, haciendo bailar su zapato en la punta de su pie- que todo lo que venga de Alemania es siempre buenísimo, y si no mirad a los fantásticos Kohl y Merkel que tantas alegrías nos han traído a los españoles. 

-¿Qué opina de la vuelta a los partos más naturales?

-La historia es así, tiene sus ciclos. Conseguimos mucho pasando del parto atendido por una filosofía mecanicista y muy practicona a implantar los conocimientos científicos y la técnica, con lo cual logramos unos resultados espectaculares. Es posible que una vez que se logra lo básico y lo imprescindible que nos hubiéramos pasado desde el punto de vista técnico, con tanto catéter, tanto cable, tanta dirección del parto, pero naturalmente hay que tener en cuenta que la obstetricia va bien cuando va bien.

-Ya, doctor, y la economía va bien cuando va bien y bien está lo que bien acaba, pero esto último que ha dicho es una tautología de primero de Lógica... "La obstetricia va bien cuando va bien", me recuerda usted a Aznar cuando era presidente. Es evidente que se han pasado desde el punto de vista técnico y se han quedado muy cortos desde el punto de vista de la empatía y el respeto.

-Y en cualquier momento puede aparecer una nube negra que da al traste con todo lo que uno ha hecho.

-No me salga con eso de que un parto se puede torcer en cualquier momento como si fuese una ruleta rusa, doc... Que se le ve venir...

-Estoy a favor de que la intervención médica sea la mínima posible, pero la seguridad que dan los métodos diagnósticos y terapéuticos yo no la puedo olvidar. Y cuando oigo esas cosas del parto en el agua o mínimamente invasivo, si le digo la verdad, me ponen los pelos de punta.

-En eso le doy la razón, a mí con la humedad también se me encrespa el alisado japonés, luego le doy mi marca de serum antiencrespamiento para que se le quite a usted esa pinta de gañán mascagarbanzos que tiene, no se preocupe. Me surge una duda, doctor, ¿entonces, qué le va a usted, el parto "razonablemente invasivo"? ¿O cómo es eso?- Lady Vaga saca de su bolso de Chanel unas espectaculares gafas súper a la moda que le dan un aire todavía más intelectual y se las coloca para examinar atentamente a un doctor cada vez más nervioso.

-Cada uno puede hacer con su vida lo que quiera, pero la seguridad en medicina más que una aspiración es un derecho que muchas veces queda un poco desdibujado con tanta naturalidad.

-El problema es que a nosotras muchas veces no nos dejan hacer lo que queramos y nos intervienen sin necesidad y sin nuestro permiso. ¿O me va a decir usted que siempre ha pedido consentimiento y ha informado antes de hacer una episiotomía?

A la naturaleza hay que dejarla mientras va bien, pero para eso estamos los médicos, para corregirla cuando va mal.

-Pero solo cuando va mal, doc. El problema es que ustedes convierten en patológicos partos que podrían haber ido divinamente si nadie hubiese metido los deditos en vagina ajena...

-A nadie se le ocurre decir ahora que lo más natural en una apendicitis sea dejarla evolucionar de forma natural, hay que operarle.

-Rediez -Lady Vaga utiliza una expresión anticuada en un intento de darse a entender por el vetusto doctor-, es que una apendicitis es un  problema que hay que operar, pero un parto es un acto fisiológico en tanto no se demuestre lo contrario. Esa comparación la tienen tan trillada en su gremio que incluso en un blog de por ahí se habló de ella en su día...

-Pero una vuelta de cordón, un niño que sufre, un parto largo, lento, prolongado, difícil, hemorrágico, hay que estar ahí. Y los métodos científicos y técnicos nos ayudan mucho a tomar decisiones en el momento oportuno.

-Esta oración que usted ha construido, en cuanto a su forma, es un completo anacoluto. Por favor, repase las normas básicas de gramática y sintaxis. Respecto al contenido, vamos por partes: una vuelta de cordón la puede quitar una comadrona, que para eso están. Si el bebé sufre y las pruebas pertinentes lo confirman, intervengan sin dilación, por favor. Si el parto es lento o se prolonga pero la mujer y el bebé están en perfectas condiciones, métase sus cacharritos por donde desagua. Y si hay una hemorragia, claro, para eso están ustedes.

- Un catarro lo mejor es que se cure solo, pero no una neumonía. Con los partos pasa algo parecido. Han asistido partos un taxista, un bombero, un practicante, pero son los fáciles; si no hubiera nadie también nacía vivo el niño. Pero de eso a pretender que el parto sea siempre por la vía natural y sin intervención ninguna, no estoy a favor.

- Eso es verdad, en la gran mayoría de casos el niño nacería sin que nadie le "ayudase". Y añado que además lo haría en perfectas condiciones. Para los partos que usted llama "fáciles", la profesional cualificada es la comadrona. Y eso de los practicantes, ¿sigue existiendo? En cuanto al catarro, si descubre usted la cura, se forra, a día de hoy no existe...
Lo de que el parto sea siempre por la vía natural y sin intervención ninguna lo ha dicho usted, que se está montando una película digna de Stallone. A ver si le queda claro: las mujeres queremos que nuestros hijos nazcan sanos preservando en lo posible nuestros cuerpos serranos, así que el parto debería ser por la vía natural y sin intervención siempre que no haya problemas. Cuando los haya, queremos que ustedes intervengan, primero informando, después pidiendo permiso y en último lugar actuando, pero lo mínimo necesario. Nada de fliparse haciendo una cesárea a la mínima de cambio.


-¿Se abusa de la cesárea?

-Es una técnica que ha ido escalando puestos a medida que la sociedad ha demandado más seguridad.

-Perdone, ¿está usted de guasa? ¿Me va a decir que para la madre no es más peligrosa una cesárea? -Lady Vaga se ajusta las gafas con expresión de incredulidad.

-La seguridad total no existe ni el riesgo cero tampoco, pero qué duda cabe que la cesárea ha salvado muchísimas vidas, tanto a las madres como a sus hijos. Quizá en algunos aspectos nos hayamos pasado un poco en el porcentaje de cesáreas, pero esto ha ocurrido por un excesivo celo, comprensible, para que no ocurra ninguna desgracia. Hay clínicas privadas, por ejemplo, que no tienen los medios técnicos para esperar y entre hacer la cesárea y que pueda pasar lo peor, se opta por lo primero. Yo estoy a favor de la cesárea con una indicación clínica y el contra de la cesárea a demanda, solamente porque la mujer lo pida.

- Su desvergüenza, entrañable vejestorio, me sonroja y anonada. Claro que la cesárea ha salvado muchas vidas, pero también ha dejado secuelas de por vida a madres e hijos y no siempre la relación riesgo-beneficio jugaba en favor de la cirugía. "Quizá en algunos aspectos nos hayamos pasado un poco", "excesivo celo", "comprensible"... ¿Cómo puede echarle tanta cara? ¿Y qué hay de las cesáreas programadas para no perderse el médico una cena de Nochebuena, de las que se hacen simplemente porque hay que limpiar los paritorios para el turno siguiente o de las que se practican por miedo a una hipotética demanda? ¿Fuma usted sustancias ilegales? Y un día estaría bien que nos contase cuáles son, para usted, las indicaciones clínicas...
Eso sí, en contra de la "cesárea a demanda". Si la mujer la pide, eso no vale. Me reservo mi opinión al respecto, pero me parece a mí que lo que a usted le jeringa es que la mujer pida, en general. Seguro que le piden una episiotomía y solo por joder ya no se la hace, que para chulo-chulo usted, ¿eh, doc?


Ante la creciente crispación en el ambiente, improvisamos un cambio de tema.
-¿Qué opina de la epidural?

-Estoy satisfechísimo de implantarla en La Paz a todas las mujeres tanto por la mañana como por la tarde, los diarios y festivos y en vacaciones. Para las mujeres es un alivio extraordinario. Es toda la lucha por combatir el dolor que tiene la historia de la medicina, pero sobre todo en la obstetricia. Porque bajo la sentencia bíblica de «parirás con dolor», la obstetricia era un dolor que se ha podido quitar. Y como la historia es un ciclo, ahora algunas mujeres, que no pasan del dos o tres por ciento, solicitan que no se les ponga epidural. Respeto muchísimo esta opinión, pero hay que advertirles de que a veces el parto duele mucho, y el umbral del dolor no lo tenemos todos en la misma altura, unos resistimos más que otros. Y hay mujeres que inicialmente no quieren epidural y luego la piden ellas mismas.

- De hecho, La Paz se llama así por la paz y quietud que se respiran en el ambiente gracias a que todas las mujeres están tumbaditas en sus camas, hasta la glotis de epidurales y bien calladitas, ¡así sí que se trabaja bien! No deje de advertir, imparcial redactor, la velada alusió a las "locas que paren a pelo" y la extensa sabiduría del doctor, que ha parido muuuuuchas veces, acerca del dolor del parto. Él fijo que resiste un montón, nadie lo duda...

-Cada vez nacen menos niños con malformaciones porque se puede interrumpir el embarazo. Ahora la nueva ley del aborto va a impedir este supuesto. ¿Ha habido excesos?

-Posiblemente. El aborto eugenésico en principio estaba reservado para grandes malformaciones, problemas incompatibles con la vida o que traían un lastre, complicaciones y consecuencias muy graves para el recién nacido. Y las interrupciones estaban en parte justificadas. Las alteraciones psíquicas del embarazo, sin ninguna alteración materna o fetal también incrementaron las cifras de abortos legales. Y ahora el Gobierno trata de restringir las indicaciones legales de la interrupción del embarazo. Los ginecólogos, como todo el mundo, amamos la vida y nos duele mucho lo del aborto. Pero el aborto eugenésico, en ciertas situaciones de malformaciones graves incompatibles con la vida está justificado.

-¿Por qué han aumentado los partos prematuros?

-Es uno de los problemas graves que tenemos en todo el mundo, sobre todo en los países hiperdesarrollados; hace unos años estábamos en un cinco por ciento y ahora en un once. Las causas son múltiples, entre ellas el estrés laboral o social. A veces nosotros los provocamos para salvar la vida de aquellos bebés que no habiendo llegado a la semana 37 están en situación difícil. Ahora la supervivencia de recién nacidos que nacen con mil gramos, hemos avanzado una enormidad, está alrededor del 95% y tenemos niños que sobreviven con 500 gramos, no siempre exentos de alguna complicación.

-¿Y los embarazos múltiples, también son un problema?


-Los embarazos múltiples son como una plaga. Las técnicas de reproducción asistida han disparado los partos múltiples.

-Una plaga terrible de bíblicas proporciones, propongo que les fumiguen el chichi con insecticida a todas las mujeres que osen someterse a técnicas de reproducción asistida.

-Pero sí se reguló que se implantaran menos embriones. ¿No se ha solucionado?

-En parte, pero siguen muchas clínicas implantando dos y tres embriones, cuando en otros países solo se implanta uno. A veces se implantan dos embriones y uno se divide y son tres. No sabemos todavía las razones científicas por las cuales los niños concebidos con técnicas de reproducción asistida se dividen con más frecuencia que los naturales.

-¿Les crea problemas el retraso de la edad de la maternidad?


-Cuando hace años empezaba los partos la edad media de las mujeres era 22 años. Ahora son 32 años. También los abortos y los partos prematuros a medida que avanza la edad son más frecuentes. Muchas mujeres no tienen partos a término porque es gemelar, triple o tienen una edad avanzada. Y por el estrés que supone cualquier tipo de eventualidad.

- Sobre todo el estrés asociado a las eventualidades que se sacan de la manga algunos ginecólogos, lo que Odent llamó "el efecto nocebo del cuidado prenatal"...

- Tenga en cuenta que estas mujeres que no se quedan embarazadas por métodos naturales, sino de reproducción asistida pasan muchos miedos a que se les interrumpa el embarazo o les pase cualquier cosa y ese miedo no es nada bueno. El parto más frecuente es el normal. Pero dentro del once por ciento de partos pretérmino también se encuentran otras patologías: madres hipertensas, diabéticas... También hay más diabéticas a medida que el embarazo es más tardío.

Casaseca de las Chanas (1942)
Con 70 años cumplidos, Antonio González González se jubilará como jefe de Ginecología y Obstetricia del hospital de La Paz (cargo que ocupa desde 1978) y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid (aunque seguirá como emérito), casi el mismo día en que reciba el galardón como embajador de la provincia, en la convocatoria de Tierras de Zamora. Hijo de maestra y agricultor, estudió en el Claudio Moyano, después la carrera en Salamanca y el destino le llevó a la entonces puntera maternidad de La Paz, donde ha ejercido su labor profesional durante 47 años. Hace algunos años, en 1999, recibió el premio de «Zamorano del mes» de La Opinión-El Correo de Zamora.


Observaréis, queridas y queridos, que vuestra siempre serena Vaga no opina sobre temas como el aborto o la reproducción asistida porque se salen del asunto vertebral de este humilde blog y que, diva como solo ella puede ser, no perdió en ningún momento la compostura ni recurrió al insulto fácil, limitándose al insulto ingenioso. Tampoco figuro en ninguna fotografía, pues me gusta ser sencilla y misteriosa a la par. Ole.

Y ahora, me marcho al parque para que mis hijos se desfoguen como fierecillas en libertad mientras todas las madres se mueren de envidia contemplando lo bien que me enmarcan el culo mis vaqueros nuevos. He dicho.

Es palabra de Lady Vaga,
la diva que divaga.

jueves, 12 de julio de 2012

¡Abajo la feminización! La solución definitiva

Lo tengo, queridas y queridos. Después de una noche insomne, presa de la preocupación, el desasosiego y el desespero más profundo, llevada por mi gran empatía e inmensa compasión hacia los débiles, los desvalidos y los imbéciles representados por los ginesaurios, he dado con la solución perfecta al problema del alarmante incremento del número de mujeres en la profesión médica que tanto preocupa al tal Ladilla y a sus acólitos.

¡Tenían la respuesta ante sus ojos y no eran capaces de verla! Si bien eso dice muy poco acerca de su interés en su propia salud visual, yo, que no gusto de hacer leña del árbol caído ni del ginesaurio moribundo, voy a ser tan magnánima que se lo plantearé con meridiana claridad, en modo esquema:

Haces bien en estar seria, bonita, porque como esta iniciativa
triunfe, vas a ir al rudo paro a menos que te operes tus indignos
bajos de mujer...
  1. No admitan ni una mujer más en las facultades de Medicina. Cuando se reciba una solicitud firmada por una "fémina" (como ellos gustan de llamarnos... Cuando somos pacientes, somos "la señora" y si vamos como médicas, somos "féminas"), sugiero que se tache con Tipp-Ex el nombre de la carrera y se sustituya por algo más acorde con nuestro bello sexo, como "Macramé aplicado" o "Arreglos Ikebana de ayer y hoy".
  2. Añadan a la Selectividad una prueba física que demuestre inequívocamente el sexo de los concurrentes y hagan que compute un 70% de la nota final, como, por ejemplo, "Lanzamiento de chorro de orina". De todos es sabido que la naturaleza, rácana en ocasiones, no dotó a la anatomía femenina de la posibilidad de orinar a grandes distancias, lo cual quedará patente en esta prueba y descalificará a las osadas "féminas" que pretendan irrumpir con sus órganos genitales adjuntos en el viril y sensato mundo de la medicina.
  3. Impidan sistemáticamente a las ya matriculadas que terminen sus estudios. Suspéndanlas. Pónganles prácticas el sábado por la mañana, que es cuando todas las "féminas" vamos a la peluquería a ponernos los rulos y a depilarnos las piernas. Ríndanlas por agotamiento. Y, cuando supliquen un traslado de expediente, derívenlas a las nuevas femi-especialidades antes mencionadas (véase punto 1).
  4. A las doctoras que ya están ejerciendo, propónganles una suculenta ventaja fiscal a cambio de esterilizarlas. Total, son solo mujeres, ¿qué más da? No van a quedarse sin pacientes solo por despojar de su capacidad reproductiva a unas cuantas insensatas que han tenido el atrevimiento de meterse en un mundo que debería ser solo de hombres (pero de hombres de verdad, no de esos metrosexualillos modernos que se dan cremita, dan besos a sus mujeres sin que sea su cumpleaños y recogen a sus hijos del colegio o incluso los llevan al médico. Esos son la deshonra del género masculino y confiamos en que, en el futuro, se les apliquen las mismas medidas que a las "féminas" para mantener puro el ámbito de la medicina).
  5. Las que ya están embarazadas no tienen remedio, pero oblíguenlas inexcusablemente a programar sus partos para poder organizar las guardias y saber cuándo comienzan sus permisos de maternidad. Por supuesto, si se les convence para someterse a una cesárea programada, tanto mejor, porque así ya sabemos a qué hora entran y salen del quirófano y nos apañamos todos divinamente.
  6. Las doctoras no deberían dar lactancia materna. En todo caso, en diferido, es decir, que se saquen leche en sus casas y luego la asistenta (o asistente, que no queremos ser machistas) se la dé al bebé. Pero ¿qué es eso de faltar al trabajo para alimentar a sus hijos? ¡Si se crian igual de bien con biberón! ¡Hombre, por favor! Además, la industria nos dará jugosos beneficios si promovemos esta interesante iniciativa.
  7. La doctora Allison, después de operarse,
    acudiendo a su guardia ataviada con bata de
    invierno. La acompaña un simpático residente
    de primer año.
  8. Y por último, pero no menos importante: los mejores incentivos deberían ser para las doctoras que entren en razón y accedan a cambiar de sexo. Dios no creó primero al hombre por que estuviese preparando un borrador, no: lo hizo en primer lugar porque es el sexo perfecto y escogido. ¿A qué objetivo más noble podría aspirar una simple mujer que a convertirse en varón, el rey de la creación? Pero, eso sí, que sean varones muy muy machos, como los ginesaurios de pro, y participen en las actividades propias de este bien nacido gremio, a saber: ridiculización del sexo femenino a través de viñetas, profesión de exabruptos sobre los úteros ajenos y viejunidad mental extrema.
Con estas simples medidas, los ginesaurios conseguirán su loable objetivo, a saber: relegar a la mujer al lugar que le pertenece, la pata de la cama (con cuerda de máximo metro y medio para poder ir al mingitorio), y detener la peligrosísima feminización de una profesión que debería ser ejercida solo por quienes tengan dos pelotas gordas y peludas que plantar sobre la mesa.

No me lo agradezcáis, Ladilla y secuaces. Las divas somos por naturaleza generosas y yo me desvivo pensando en vosotros y en cuán guapos luciréis criogenizados como Walt Disney tras vuestros óbitos, a la espera de que las generaciones venideras os resuciten para encerraros en una jaula de zoológico para exhibiros y que las mujeres os tiren cacahuetes directos al ojo.

Y ahora, me marcho a comer.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

Edito: Clau tiene toda la razón; ayer, en la entrada anterior, ella propuso, con buen criterio y mejor tino, muchas de las ideas que yo aquí desgrano. Si bien yo no había leído su comentario, no puedo atribuir la coincidencia a un error informático como la bellísima y nunca photoshopeada Ana Rosa, así que pensaré que existe la telepatía y que tengo el honor de estar en la misma onda  mental que la divina Clau.

miércoles, 11 de julio de 2012

Nuevo Premio Mojón de Oro, categoría "Machista de mierda"

Queridas, queridos, mi admiradísima y adorada Fran-tástica, la mujer que yo querría ser de mayor si no fuese porque ella siempre será joven, como las grandes damas de la historia, ha puesto en mi conocimiento que los señores ginecólogos, representados por el simpático y bonachón doctor Ladilla, están preocupados porque ahora hay más médicas que médicos. No contentos con reflexionar en privado sobre el tema, lo publican en un medio como el Diario Médico, que no sé si se han planteado que quizá lean más mujeres que hombres, para dejar patentes por escrito y para la posteridad su evidente misoginia y sus problemas de erección.
Este texto me ha dejado tan perpleja y carente de fe en ciertos sectores que no puedo por menos: hay que comentar en rosa chicle, o me sale una úlcera del tamaño del Gran Cañón. Os aviso desde ya que la perorata del simpar Ladilla evidencia un evidente desprecio hacia media humanidad y hacia la Constitución española, pero quizá a estas alturas eso ya no nos sorprenda, teniendo en cuenta que su idea de humor inteligente es cachondearse de las mujeres con patologías ginecológicas.

En fin. Aquí os dejo esta perla salvaje (porque cultivado, lo que se dice cultivado, el Ladilla no es. Que no me diga que de repente lee a Nietzsche o a Herman Hesse porque este con mirar la publicidad de champú anticaspa va que derrapa...). Mis impresiones, as always, en rosa chicle.

 problemas logísticos y de cobertura

La crisis agudiza los problemas de la feminización

Casi el 65 por ciento de los MIR que han acabado este año la residencia son mujeres. En Ginecología y Pediatría las féminas que la han terminado superan el 85 por ciento, y en Endocrinología el 79 por ciento. Los problemas logísticos y de cobertura de los turnos de trabajo en estas especialidades son cada vez mayores. Además, la crisis y los recortes en Sanidad -que apenas permiten que se realicen sustituciones- están empezando a hacer mella en unas plantillas cada vez más adelgazadas. La solución está en buscar un modelo laboral diferente.
Alicia Serrano   |  18/06/2012 00:00

El 64,8 por ciento de los MIR que han acabado este año la residencia son féminas, según un informe elaborado por Vicente Matas, responsable del Centro de Estudios de CESM-Granada. En Obstetricia y Ginecología el 85,6 por ciento de los médicos que han terminado su formación especializada son chicas, en Pediatría alcanza el 84,7 por ciento, y  en Endocrinología y Nutrición el 79 por ciento. Estos datos son un reflejo de lo que está sucediendo en el SNS, donde el 51,2 por ciento de los ginecólogos que ejercen en España son féminas y también lo son el 70 por ciento de los pediatras.
Estas especialidades -aunque también sucede con otras en las que el número de mujeres supera al de hombres (ver cuadro)- empiezan a tener problemas logísticos y de cobertura de los servicios médico quirúrgicos debido a las bajas por maternidad, la lactancia y la reducción de jornada por cuidado de hijos para conciliar la vida familiar y laboral. (A ver: las mujeres españolas tenemos, de media, algo así como un hijo y pico... ¿De verdad les hace tanto trastorno el cubrir una baja o dos a cada una? Respecto a la lactancia, es una horita diaria, ¿no hay nadie que pueda quedarse ese rato? Esto en cuanto a dos cosas que solo podemos hacer las mujeres, léase parir y dar teta, pero vamos, que si hablamos de nenes relativamente mayorcitos, los padres, sean médicos, barrenderos o topógrafos, también pueden cogerse una reducción. O no, que los hombres son imprescindibles en sus trabajos, claro...)
  • Las especialidades donde hay más mujeres que hombres tienen problemas de cobertura de turnos, aunque de momento no lo son asistenciales
Problemas de cobertura  
"En Ginecología empezamos a tener problemas de cobertura, aunque de momento no está repercutiendo en la calidad asistencial, la docencia o la investigación, pero lo hará en un futuro próximo. Por ello, es necesario buscar un modelo laboral diferente que se adapte a las nuevas necesidades", explica José María Lailla, presidente de la Sociedad Española de  Ginecología y Obstetricia (SEGO) (a mí se me ocurre que os dejéis de entorpecer, por ejemplo, partos normales y así tendríais más horas para iros a casa a descansar...). Lailla cree que es necesario dar un giro a los planteamientos laborales actuales, y lo dice con conocimiento de causa. En enero, este ginecólogo experimentó en sus propias carnes (¿en sus propias carnes? ¿De verdad? ¡Yo quiero ver una foto de la episiotomía que le hicieron! No, no, ¡me pido curarle los puntos! (Bwa-ha-ha-ha-!) la feminización del servicio que dirige en el Hospital San Juan de Dios de Barcelona. Entonces, la mayoría de las adjuntas de su departamento -4 de 5- le pidieron librar la misma semana para cuidar a sus hijos que estaban de vacaciones (¡Qué osadas! ¡Al paredón con ellas!). "A pesar de que contamos con 14 adjuntos, de los cuales 5 son mujeres, tuvimos que negociar con ellas para que hicieran algunas guardias (¡Oh! ¡Tuviste que negociar! ¡No pudiste imponer tu criterio y santa voluntad a pesar de ser tú el jefe y además poseedor de un pito y ellas solo cuatro pobres mujeres! ¡Dónde vamos a parar!). El problema se recrudecerá en los próximos años, ya que de los 22 residentes que hay en el servicio sólo dos son hombres. Además, las mujeres pedirán una jornada más reducida en un futuro no muy lejano.", dice. (Vaya, vaya con el adivino que adivina el color del vino, él ya sabe qué pediremos las mujeres en el futuro, ¿qué tal si centra sus habilidades sobrenaturales en predecir los números que ganarán el sorteo de la ONCE y se forra para irse a un paraíso tropical y dejar de decir chorradas en España? Aunque, bien pensado, con tal de no aguantarle yo también me reduciría la jornada al máximo... ¿Se puede ser más gilimemo? ¿Ningún hombre le pidió permiso para cuidar de sus hijos?)
  • Serafín Málaga, de la AEP, cree que hay que exigir que en la cobertura de las plazas MIR se tenga en cuenta la feminización de la especialidad
El 98 por ciento de los permisos de maternidad los sigue cogiendo la mujer médico y también el 96 por ciento de las excedencias por cuidado de hijos, según datos del Observatorio de la Mujer Médico de CESM. Para poner algo de cordura en esta situación , Serafín Málaga (¿poner cordura? Tómense su medicación, Serafín-figurín y locuaz redactorzuela, que yo no veo que sea ninguna locura cuidar de los hijos), presidente de la Asociación Española de Pediatría (AEP), cree que hay que exigir que en la cobertura de las plazas MIR se tenga en cuenta la feminización de cada especialidad (¿o sea, que cuantas más mujeres haya en cada especialidad, menos habrá que contratar? No entiendo muy bien cuál es el problema, la verdad... Ni la solución que proponen estos señores tan listos.)

El caso de Endocrinología, que parte de una base deficitaria de especialistas, es parecido al de Ginecología y Pediatría. "Éste es el factor determinante para explicar los problemas que se pueden producir para garantizar la cobertura en periodos particulares -como bajas laborales, maternales, vacaciones- y también en la práctica habitual. Tener un déficit de especialistas implica redoblar esfuerzos, y las ausencias derivadas de motivos fisiológicos, como la maternidad, hacen que la situación sea más exigente", explica Javier Salvador, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (prohibamos a las mujeres tener hijos y asunto resuelto, ¡con un par!).
Si en estos momentos existe un déficit generalizado de plantillas y la mayoría de los facultativos de un servicio son mujeres, ¿cómo se van a poder sobrellevar estas circunstancias? "Los problemas se dan fundamentalmente por las guardias, ya que sólo se pueden dejar de hacer por enfermedad, embarazo, lactancia o si eres mayor de 55 años. Antes, los hombres eran más numerosos que las féminas en un departamento y las guardias no se resentían. Si al déficit de pediatras se añade la feminización de la especialidad, el problema será mayor", señala Málaga (huy, huy, que a mí esto me huele a "envidia de útero"... Que estos varones se sienten discriminados porque ellos solo pueden dejar las guardias si se ponen malos o se hacen mayores, mientras que nosotras nos escaqueamos lindamente con la excusa de "es que estoy preñá" o "es que tengo que dar teta"... ¡Ay, pillines, que se os ve el plumero!)
La crisis y los recortes en Sanidad -que apenas permiten hacer sustituciones- están golpeando de lleno a las especialidades más feminizadas,  y quizás también a la mujer médico. "En estos momentos se sabe que si una mujer se queda embarazada nadie va a cubrir su baja como sucedía hace dos años. Esta situación te hace reflexionar cuando tienes que decidir si vas a contratar a una mujer", argumenta Lailla. (Ahí es nada: todo un señor jefe de servicio de un hospital y presidente de la SEGO se permite el lujazo de decirnos claramente y en nuestras redondas caras que él DISCRIMINA a la mujer por el mero hecho de tener útero y tetas en vez de un palito y dos pelotas. Señor Ladilla, mírese la Constitución, que ahí dice claramente que no se puede discriminar a nadie por su sexo... Claro que igual usted es fan de aquel espabilado que celebró la mayoría de edad de nuestra Carta Magna proclamando que "si la constitución fuese mujer se pondría de largo y si fuese ciudadano votaría")

Yo creo que una buena solución sería prejubilar a todo estos ginesaurios anticuados y machistones de sus puestos y sustituirles por "féminas" dispuestas a escuchar a sus esclavas, digo empleadas, y empatizar con ellas. Nada de contratar hombres, que además de ser muy pocos en la carrera, está claro que no están por la labor de cogerse bajas para cuidar de sus hijos ni a reducirse la jornada. ¿Qué tal así? Ah, no, que eso es discriminatorio e implica presuponer que todos los hombres son iguales y, claro, está feo... En fin, cada uno que saque sus propias conclusiones, pero a mí se me cierra el chichi en falso solo de pensar que mi salud reproductiva está en manos de señores tan viejunos mentales, reaccionarios y machistrógrados de asco como esta gente.

El afable Ladilla se ha hecho acreedor, por tanto, al premio Mojón de Oro en la categoría Machista de Mierda, con tantos y tan variados méritos, que no puedo sino otorgarle, fascinada ante su siempre sorprendente versatilidad, el prestigioso galardón:

Un precioso mojón chapado en oro para una de las mentes
más preclaras y glamurosas de la obstetricia española.
Ahí es nada. La he cogido de El Barón Rojo,
 Y ahora, me marcho a la piscina, pues estoy viendo que leer estas declaraciones tan impactantes al final me va a afectar y voy a tener que crear el premio Pota de Oro...

Se despide y se va a lucir bikini,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

martes, 10 de julio de 2012

Premios Mojón de Oro: primer galardonado

Queridas, queridos, ya tardábamos mucho en leer alguna estupidez proferida por un pretendido profesional. O quizá era yo, que estaba de vacaciones desconectada de mi cuasi omnipresente monotema, pero al volver a la realidad he recordado que tenía guardada para vosotros esta perla, que merece ser reproducida para el deleite y la risa de mis nunca suficientemente mimados fans. Leed y mantened vuestras mandíbulas sujetas para no quedar boquiabiertos por siempre jamás.

Queridas, queridos, qué a gusto me reí el otro día en la sala de espera (sí, a las divas también nos hacen esperar a veces) de mi esteticista, meneando mi divinamente calzado pie mientras leía un panfletillo autoproclamado "revista" en el cual se incluía un texto de un tal Manuel Marcos, que por lo visto dice que es jefe de servicio o algo así del servicio de Ginecología y Obstetricia de ciertos hospitales privados de esta nuestra Especomunidad autónoma... Al simpático obs-tétrico le dio por hablar de cesáreas y virgendelacosturatorcida, lo que soltó por esa boca (o por esos dedos)...

No os digo más que pedí la revistilla para llevármela a casa y leérsela a Muchomacho, quien me agradeció el gesto, pues de tanto descojone que le provocó el libelo que escribía aquel individuo ha hecho en tres minutos el esfuerzo equivalente a dos millones trescientas veinticuatro mil abdominales y se le ha puesto la tableta que ríanse ustedes, queridas y queridos, de cualquier jamonazo de revista, que mi Lord le da mil vueltas.

¿Que qué decía? Pues si la rescato del coche (a U-6 le pareció pura bazofia y la chupeteó hasta convertirla en pasta de papel apta para su reciclaje), os lo copio esta noche, pero de momento os adelanto que la culpa de la alta tasa de cesáreas que sufrimos en las Espéins y Olé es de las madres, claro, que nos da por preñarnos siendo ya casi octogenarias, nos sometemos a tratamientos de fertilidad y, claro, somos de alto riesgo desde antes ya de perder la virginidad.

Ah, y una cosa más total aún y que me encantó (aquí casi me orino encima si no llega a ser porque tengo el suelo pélvico de baldosa catalana y eso no hay quien lo haga temblar): las cicatrices uterinas previas (por ejemplo, por una cesárea anterior) son motivo de cesárea y programada, para más inri. Ole tus cojones, rey. Bien descansado te habrás quedado después de decir tamaño despropósito, que no solo es contrario a toda evidencia científica, sino que incluso es explícitamente desmontado por un organismo declaradamente conservador (conservador de sus ansias  de control sobre el parto) como es la SEGO, que afirma en sus protocolos que las mujeres con cesárea previa deben tener la oportunidad, si no concurren otros factores de riesgo, de intentar (al menos intentar) un parto vaginal. Ignoro si este individuo cobra por cada cesárea en metálico o en jamones o es simplemente que no quiere que se le oxide la mano de rajar y necesita practicar cinco o seis veces al día... Pero, sinceramente, lo siento por las mujeres que vayan a parir a alguno de los hospitales en los que él decide algo.

Así que, para premiar estas contribuciones al ejercicio abdominal, a la sanación por la carcajada y a la alegría en tiempos de crisis, magnánima como solo una diva puede ser, he decidido crear el Premio Mojón de Oro, en cuya primera edición galardono a este señor (perdonadme el eufemismo) en la categoría "Payasada de Altura". Y, como no hay premio sin estatuilla que lo represente, aquí tiene el señor (otra vez el eufemismo) Marcos su award, que espero recoja vestido de castaño como la ocasión exige:

¡Toma mojón! ¿O qué os pensábais? Que una, además de diva, es fina.
Por cierto, lo he cogido de aquí.
Y con esta importantísima noticia de alcance universal me despido, que mis retoños me reclaman para jugar a hacer bolitas de plastilina.

Lady Vaga,
la diva que divaga.

jueves, 3 de mayo de 2012

Donde dije "digo", digo "higo": Oda a un jefe de servicio

Donde dije "digo", digo "higo"... Queridas, queridos, permitidme esta licencia poética y muy propia de mi querido monotema para aludir, sin más pretensión que mi vena lírica y mi deseo profundo de poner de manifiesto mi estupor, a la emisión del programa de La Sexta TV llamado "Baby boom".

No me regañéis, por cierto, por no haberlo comentado antes, pues mi necesidad de asueto en familia excedía mis ganas de escribir y me ha obligado a postergar la redacción de este texto con el que ahora os regocijáis, ¡oh, admiradores míos!

En fin; la Diva, reclinada en su chester, no puede sino alucinar con las historias que nos trae este primer y prometedor capítulo... ¿De verdad que a nadie se le cae la cara de vergüenza por (mal)atender así los partos? ¿Qué es eso de mandar callar a una mujer de parto? (Inciso lúdico en este punto y recomendación para parturientas futuras: si una comadrona os manda callar, arreadle tremenda patada en la parte de su anatomía que más cerca os pille; si, previsora ella, os hubiere atado las piernas, utilizad la mano para soltarle una tollina justiciera o, en su defecto, emplead el brazo del gotero a modo de lanza cual caballero en medio de un torneo; Dior os lo pagará y será indulgente con vuestro arrebato propio de una dama bien nacida) Sumo y sigo, ¿por qué hay que estar tumbada para parir? ¿De verdad que todos los profesionales que salen en el vídeo son completamente ignorantes de la evidencia científica? ¿Ninguno ha atendido partos en cuadrupedia, por poner un ejemplo facilito? ¿Por qué no se van a infantilizar a su vecino el del quinto o al que les vende el periódico?

Ítem más: ¿Nadie en ese hospital se ha leído -no digo ya estudiado, ni mucho menos interiorizado- la Estrategia de Atención al Parto Normal, que data de 2007?

Donde dije "digo", digo "higo". Esto es lo que debió de pensar don Ángel Aguarón, jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del Gregorio Marañón, después de limpiarse el culo con firmar la Estrategia de Atención al Parto Normal, en cuya redacción, según parece, participaba como representante de la SEGO (esos tan simpáticos que reclutan para su gacetilla a los mejores humoristas gráficos de nuestro tiempo). Menos mal que su despiste no es solo selectivo y, además de olvidarse de aplicar lo que él mismo predicaba (presuntamente, que así están las cosas y uno es UN inocente hasta que se demuestre lo contrario) se olvidó también de eso tan bonito de quod scripsi, scripsi y de que su firma seguiría ahí por mucho tiempo para alerta y aviso a las mujeres...¿O no? ¿O este desliz es parte de un plan mucho más amplio y terrorífico?

- ¡Parto a parto, dominaré el
mundo! ¡Mua-ha-ha-ha!
¡Temblad, preñadas!
Donde dije "digo", digo "higo" y esto de la Estrategia, señoras y señores, es para mí un "parto entre caballeros", se dijo para sus adentros el simpático jefe de servicio, refocilándose en su intrínseca malignidad desmesurada, pues todos allí ignoraban su maléfico plan, a saber: pasar como un campeón de lo propuesto y firmado, hacer en su servicio lo que le saliere de sus mismísimos e hirsutos testículos jamás rasurados por protocolo alguno y, no satisfecho con tamaño despropósito, exhibirlo en la televisión nacional en prime time, para mostrar a las Espeins y más allá que para parir hay que tumbarse, "levantar el culete", estar calladita y empujar a las órdenes un-dos-tres-empuja-otra-vez de la matrona de turno.

Y que no se me subleven las parturientas locas de la vida naturalistas, que ahora mismo hago un avioncito con cada plan de parto, lo empapo en ántrax, se lo mando vía aérea y aquí paz y después gloria. Hombre ya.

Y hasta aquí, queridas y queridos, la perorata de hoy, que no es sino una pequeña paja mental producto de mi inconmensurable perplejidad ante el impudor de ciertas personas y la falta de respeto que su actitud demuestra hacia un documento, la Estrategia de Atención al Parto Normal, que ha costado mucho tiempo, esfuerzo y trabajo y al cual personas comprometidas con la atención al parto y muy válidas han dedicado horas robadas a familia, estudios, proyectos y tiempo libre, como para que la hipocresía de algunos individuos ponga de manifiesto que hay gente (me niego a llamarles profesionales, lo siento) para los cuales el contenido de dicha Estrategia es papel mojado desde antes incluso de ser impresa.

Gracias a quienes siguen trabajando por mejorar la atención al parto en nuestro país y a La Sexta, que supongo que sin querer, nos ha regalado una oportunidad de oro para que los que no se creían lo que les contamos vean con sus ojillos que sí, que es verdad, que hay mucho borrico tratando "como ganao" a la mujer de parto.

Me despido y me voy a echar una siestecita,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

sábado, 4 de febrero de 2012

Dexeus, premio Patinazo del Mes

El vetusto Santiago Dexeus se ha pronunciado acerca de la seguridad del parto en casa a raíz de la desgraciada noticia de la muerte de Caroline Lovell, como podéis leer aquí, y se ha quedado más ancho que alto diciendo la siguiente tontería:

O está de guasa, o es que se le ha
olvidado la medicación...
"Aparte de que las mujeres ya no tienen la condición física necesaria para este tipo de partos, se ha investigado mucho para evitar las complicaciones tanto para las madres como los hijos. Los partos en casa son una moda que implica correr muchos riesgos para la salud."

Hombre... La condición física para parir es usted el que no la tiene, por razones obvias. Las mujeres podemos parir donde nos dé la gana, otra cosa es que nos sintamos más seguras en un sitio que en otro. Un día si eso me cuenta por qué hemos perdido ese físico y qué arduos entrenamientos con "Eye of the tiger" sonando de fondo ejecutaban nuestras bisabuelas para poder echar niños al mundo como campeonas... ¿Será que en tres generaciones hemos involucionado a lo bestia, mutando en más amorfas que nuestras antepasadas... y que la madre de este señor, que lo parió en su casita?

Ahora podría entrar en debates para demostrar la seguridad del parto en casa y rebatir esa memez de la moda, aportar enlaces con estudios científicos, pero ¿sabéis qué? Que no me da la realísima gana. No me sale del tacón.  Estoy harta de tener que justificarme. Que demuestre él esos riesgos, si tan enormes son. Es más, tan cansada me tiene este tema que me voy a limitar a mandar al octogenario a cardar lana con una imagen que expresa lo que siento por él:


Arriba, abajo, al centro y ¡pa'dentro!

Cambiemos el dedo por alguna simpática cucurbitácea convenientemente untada en vaselina y, ¡hop!, toda suya, joven aspirante a momia.

Se despide, harta ya de lo mismo una y otra vez,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Manual para Ginesaurios, Test Breve de Detección de Pacientes Conflictivas

Señoras, cállense, que estoy
evaluando a una posible
subversiva, y vayan
mandándome un "cinco jotas"
como agradecimiento por
salvarlas de sus cuerpos.
Queridos ginesaurios y ginesaurias, como lo prometido es deuda, vuelvo a vosotros con nuevas herramientas que os ayudarán en vuestra noble gesta, a saber: intentar no extinguiros, arrollados por las hordas de nuevos y excelentes profesionales que de verdad saben seguir un embarazo y atender un parto y sobrevivir en un mundo que cada vez os resulta más extraño, poblado como está de mujeres deseosas de informarse y responsabilizarse de sus procesos reproductivos (en última instancia, y para que vosotros me entendáis, de sus chichis, que desean conservar intactos el mayor tiempo posible, a despecho de vuestro bisturí).

Para ello, os traigo un sencillo test que podéis efectuar en la primera consulta para detectar "elementas" potencialmente peligrosas y actuar en consecuencia. No, por favor, no me beséis los empeines, no es necesario... Soy así de magnánima...

Test para la detección y clasificación de usuarias peligrosas
Calificar a la señora* según la respuesta más apropiada en cada uno de los siguientes aspectos. Después, sumar las puntuaciones parciales para obtener el total y leer la descripción correspondiente.

1. Actitud inicial
- Silenciosa y receptiva, ojos bajos, recato general. (+20 puntos)
- Pregunta por la fecha de la próxima cita y si tiene que traer más muestras de orina. (+5 puntos)
- Hace preguntas acerca de nuestras tasas de intervención, instrumentación y cirugías. (+0 puntos)

2. Acompañamiento. La señora llega a nuestra consulta acompañada por:
- Su madre, una señora que asiente vigorosamente a cada frase nuestra. (+20 puntos)
- Su pareja, que asiente vigorosamente a cada frase suya. (+5 puntos)
- Un grupo de mujeres con camisetas estampadas con consignas alusivas al parto y bebés colgando de las tetas. (+0 puntos)

3. Equipamiento. Mandamos a la señora al baño con alguna excusa y aprovechamos para cotillear su bolso (todo por la causa). Encontramos:
- Unas muestras de crema para la cicatriz para la episiotomía, una tarjeta del centro de preparación al parto "Doctor Niquete: las rajo en un periquete" y un catálogo de Pretty Pusher temporada primavera-verano 2012. (+15 puntos)
- Un ejemplar de "Qué se puede esperar cuando se está esperando" subrayado y comentado, la tarjeta del centro de preparación al parto "Yoga para embarazadas felices" y calderilla en metálico. (+5 puntos)
- Un teléfono móvil con acceso a Internet, un ejemplar de "La revolución del nacimiento" y otro de la "Guía de la mujer consciente para un parto mejor". (-15 puntos)

4. Receptividad a sugerencias. Regañamos a la señora por haber cogido cinco kilazos en veinte semanas; ella:
- Nos suplica que la pongamos a dieta sin piedad alguna y reniega por siempre jamás de las galletas con pepitas de chocolate. (+15 puntos)
- Negocia mantener la nubecilla de leche semidesnatada en el té de la mañana a condición de sacrificar los sandwiches de Nocilla de la merienda. (+3 puntos)
- Se saca del bolso un bocata de chorizo tamaño récord Guinness y lo degusta con sonrisa socarrona mientras calcula con descaro de buen cubero nuestro generoso perímetro abdominal. (+0 puntos)

5. Impresionabilidad. Asustamos a la señora con cualquier menudencia inventada para llevarla a nuestro terreno. Ella:
- Se rasga la ropa, se declara culpable, se mesa los cabellos y nos suplica genuflexa que intervengamos sin dilación. (+50 puntos)
- Nos comunica, impertérrita, que solicitará una segunda opinión. (+5 puntos)
- Nos lanza una patada voladora y aprovecha nuestro desconcierto para robarnos el bisoñé. (-20 puntos)

6. Exploración. Cuando le manifestamos la conveniencia de explorarla, la señora:
- Se quita los pantalones en menos que se persigna un cura loco. (+15 puntos)
- Pregunta si es imprescindible. (+0 puntos)
- Grita "¡bragas arriba hasta el día del parto!" y cierra las piernas con fuerza sobrehumana. (-50 puntos)

7. Documentos. La señora trae a consulta:
- Todas las analíticas y pruebas que prevé que le íbamos a pedir, ordenadas alfabéticamente y por duplicado. (+20 puntos)
- Nada en absoluto. (+10 puntos)
- La Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio. (+0 puntos)

8. Preferencias para el parto. La señora nos presenta:
- Nuestro modelo de consentimiento informado ya firmado. (+50 puntos)
- Un plan de parto para consensuarlo con nosotros. (+0 puntos)
- Un plan de parto subversivo (-1.000.000 puntos)

9. Planificación del parto. Cuando proponemos inducción, la señora:
- Saca su agenda y comienza a tachar citas de la peluquería para hacernos hueco. (+30 puntos)
- Propone una fecha alternativa unos días antes de la nuestra. (+10 puntos)
- Grita "¡un desalojo, otra ocupación!" y huye de nuestra consulta por la ventana. (-50 puntos)

10. Cesárea. Con el fin de dejarnos hueco para las vacaciones en Marina D'Or, indicamos a la señora que es necesario programar una cesárea; ella:
- Saca la bolsa para el hospital y nos responde "¡soy toda suya, hágamela ya!" (+100 puntos)
- Pregunta si no podemos esperar a que se ponga de parto por sí misma. (+0 puntos)
- Muta en José Mota caracterizado de "El cansino histórico" y exclama "¡Despacico conmigo, eh! ¡Despacico conmigo...! ¡Que tiro de cheira p'arriba y te echo las tripas en un canasto!". Después, huye con la barriga contra la pared. (-1000 puntos)


Resultados:
Más de 100 puntos: esta señora es la embarazada ideal, el sueño de todo ginesaurio; no nos hace ni se hace preguntas, acepta nuestro criterio sin cuestionarse nada de lo que digamos y le parece fenomenal que le programemos una cesárea con excusas peregrinas o que le rajemos el periné hasta el píloro para evitar un desgarro hipotético. Con ella, todo son parabienes. Además, suelen ser muy agradecidas y nos envían un jamón para manifestarnos su alegría una vez se les caen los puntos de la herida.

Entre 40 y 100 puntos: señora conflictiva en potencia. Si sigue leyendo fuentes serias y más actualizadas que nuestros apuntes encontrados en Altamira, podría mutar en subversiva. Es importante ganarse su confianza (con las embarazadas ideales no es preciso; con las subversivas, es inútil intentarlo) para garantizar su cooperación. Manejar con cuidado; si se la colamos, aunque disimulemos suficientemente, antes o después se dará cuenta y volverá a nuestra consulta para pedirnos explicaciones y el hueso del jamón para hacerse un caldo.

Menos de 40 puntos: para empezar, de señora nada. Esta es una guerrillera subversiva dispuesta a tocarnos las narices y hasta la oreja, si nos dejamos. Algunas de las estrategias que podemos adoptar son: mantenernos a distancia prudencial, sugerirle un cambio de médico o hacerle vudú para que le den calambres en la pepitilla clavando agujas en un maniquí de simulación de prácticas obstétricas. En cualquier caso, aunque estas sujetas continúan siendo una minoría, su ideología y sentido común son altamente contagiosos, por lo cual recomendamos aislarlas en una sala de espera mal decorada y peor climatizada para evitar su contacto con señoras embarazadas respetables.

Y hasta aquí, el test de detección de embarazadas conflictivas. Espero, queridos ginesaurios que por el mundo campáis, que este test de bolsillo os resulte útil en vuestra práctica diaria y que disfrutéis clasificando a vuestras pacientes más que un cerdo en un lodazal (iba a decir "más que yo comprando zapatos de Guess en las rebajas, pero es que eso no os va nada de nada).

Ahora, voy a cenar y a relajar mi neurona de todo este estrés.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

martes, 31 de enero de 2012

Manual para Ginesaurios, Lección I: Detección de Pacientes Conflictivas

Queridos ginesaurios y ginesaurias (para ser políticamente correcta, ya que obstétricamente no lo soy ni lo seré), como ya avancé en la entrada anterior, considero de vital importancia dotaros de las herramientas necesarias para que, en vuestro diario quehacer, podáis detectar a las mujeres potencialmente insumisas y a las embarazadas peligrosas, tal cual proponen mis amigas Guiri y Pibón, para lo cual procedo a forneceros la primera lección del Manual del Ginesaurio Feliz. Os lo doy subrayadito para que podáis imprimíroslo y estudiarlo en papel, que sé que esto de las nuevas tecnologías no os va demasiado (por algo sois saurios) y respeto la enumeración original de mis queridas amigas y aliadas en la subversión.

Lección 1: Detección de Pacientes Conflictivas. ¿Cómo identificar a mujeres insumisas/embarazadas peligrosas?

La detección precoz de las pacientes/usuarias potencialmente peligrosas es un objetivo ineludible en la primera consulta y se llevará a cabo mediante la realización de una anamnesis lo más completa posible, que debe incluir los siguientes puntos (además de cualquier otro que el ginesaurio estime oportuno):
Este señor ya se ha
apuntado, pero no
tiene Internet, así que
me toca mandárselo
por correo postal.
  1. Cociente intelectual. Ver punto 2.
  2. Inquietud intelectual. Si los puntos 1 y 2 indican niveles bajos, la señora* no es demasiado peligrosa y deberemos proceder a desinformarla como generalmente lo hagamos. Una puntuación alta en cualquiera de los dos indicadores (principalmente en el segundo) debe alertar al ginesaurio y marcarse en rojo en el expediente de la señora.
  3. Si tiene conexión ADSL (en el trabajo: nivel I de peligrosidad; en casa: nivel II; acceso a Internet en dispositivo móvil: nivel III). Puede ser útil averiguar a nombre de quién y con qué proveedor se contrató el servicio, para intentar dárselo de baja subrepticiamente y cortar así el flujo de información indeseada.
  4. Si viene con papeles a la consulta. Las señoras sobreinformadas son un material altamente inflamable y es preciso mantener la distancia física adecuada para evitar quemaduras, lesiones y "zascas" verbales. Si menciona que sus papeles son recomendaciones de organismos oficiales para la atención al embarazo y el parto, iniciar secuencia de ataque tal como a continuación se indica:
    1. Maniobra ninja para sustraer documentos.
    2. Defensa karateka para evitar que la interesada los recupere.
    3. Purificación de los susodichos papeles en una pira mortuoria .
  5. Worst case: señora que trae un plan de parto. Estas "enteradas" pueden convertirse en la pesadilla de cualquier ginesaurio que se precie y es menester desactivarlas utilizando la secuencia de ataque mencionada más arriba.
  6. Si parece feminista (desde el punto de vista del ginesaurio). Obviamos aquí la descripción de una feminista, por cuanto las hay de todos los colores, formas y tamaños y compete a cada profesional determinar qué modelo es el más peligroso en su caso en particular.
  7. Si lleva perlas. Es sabido que algunas mujeres peligrosas se disfrazan con perlas, para parecer señoras respetables. Esta tipología se desenmascara fácilmente al sugerirles una exploración vaginal: el 50% de las peligrosas, se niega; el 50% restante accede con pudor, pues al no haber previsto esta ingeniosa intentona, acuden a la consulta con ropa interior "de trapillo" que les avergüenza lucir ante caballeros ginesaurios de tan indudable atractivo.
  8. Si tiene fobia a ginesaurios (nivel III de peligrosidad). La ginesauriofobia es una terrible enfermedad psiquiátrica cuyo origen suele estar en una experiencia anterior, calificada de "mala" por la usuaria, o, en el caso de las que aún no han parido, en la lectura en demasía de chorradas interneteras como el blog en el que se publica este manual u otros todavía peores que se jactan de su seriedad. Las del segundo grupo suelen ser conocidas como "ginesauriofóbicas quijotescas" en honor al insigne Alonso Quijano, que perdió la chaveta por leer en exceso. Las pacientes aquejadas de ginesauriofobia creen que su anterior ginesaurio podría/debería haberse ahorrado la episiotomía/cesárea/Hamilton (póngase aquí lo que corresponda en cada caso) y constituyen el núcleo duro de la resistencia antiginesáurica, por lo cual resulta de todo punto imprescindible su identificación y neutralización por todos los medios a nuestro alcance.
  9. Si escribe para un blog. Este grupúsculo de revolucionarias cibercamufladas no solo lee, sino que tiene la osadía de propagar sus ideas, vivencias y estudios (calificados de "científicos" o "serios" por su parte con la absurda justificación de que emanan de la OMS, la SEGO, el Ministerio o algún otro organismo teórico y ajeno a nuestro cotidiano trabajo) por toda la red, tirando por tierra nuestra ardua labor de adiestramiento tan duramente realizada en el último medio siglo.
  10. Si hace preguntas. Las señoras que preguntan por nuestras tasas de cesáreas y episiotomías o por los motivos por los que inducimos un parto no son señoras, sino peligrosas bombas de relojería.
*Utilizo aquí el término "señora" por ser el más empleado por los ginesaurios para denominar a sus pacientes.


Este también se ha inscrito, pero no sé
por qué, me da a mí que no voy a hacer
carrera de él...
Y hasta aquí, la primera lección de este manual. En días sucesivos, obsequiaremos a nuestros ginesáuricos lectores con un fabuloso test para determinar el nivel de peligrosidad de las usuarias y, si el tiempo y las autoridades lo permiten, añadiremos también un examen tipo test para consolidar las destrezas adquiridas tras este capítulo, que, por supuesto, deberán entrenar en su consulta con cada paciente que entre por la puerta. Estudiaremos también la posibilidad de organizar talleres prácticos para perfeccionar la ejecución de la secuencia de ataque y otras maniobras físicas de defensa personal contra las pacientes peligrosas.


No, no me lo agradezcáis todavía, queridos ginesaurios, pues es mucho más lo que estoy dispuesta a hacer por vosotros. No es buena lid la que se da contra un rival desarmado y estoy tan segura de la victoria final que no me importa mostraros nuestras cartas.

Y ahora me marcho a hacer coches de plastilina.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

viernes, 27 de enero de 2012

Los ginesaurios también necesitan amor (y yo se lo voy a dar)

Queridas, queridos, sé que todos admiráis y defendéis con ardor la simpática labor didáctica a la que me entregué con mis mediadas fuerzas tras mi retiro físico y espiritual en Hotel Espe, allá por la primavera pasada, que tantas alegrías me ha traído y a tantas mujeres y familias ha ayudado, pero, precisamente por ello y porque todos aquí somos damas y caballeros que gustamos del fair play, creo que es momento de equilibrar la balanza para que esta contienda siga siendo molona y divertida y no una batalla ganada de antemano. Por tanto, entenderéis que vuestra querida Lady Vaga ponga su pluma al servicio de la justicia y dé un paso adelante para, con bravura y valentía, ofrecer a los ginesaurios una herramienta que les facilite su labor, verbigracia, reconocer en una mujer a una potencial embarazada díscola.


Este ya está como loco venga a darle
al refresh para leer el Manual para
Ginesaurios... ¡Muchacho! ¡Si tú no
eres ginecólogo ni nada, eres el celador,
que le has cogido la bata y el
estetoscopio a un despistado para
hacerte el chachi!
Esta entrada, queridas y queridos, que hará vuestras delicias cual marron glacé deshaciéndose golosamente en vuestro paladar, directo a vuestras magras, es fruto de los pérfidos cerebros de dos amigas, compañeras de lucha y aventuras, a quienes, para preservar su anonimato, llamaré Guiri y Pibón. Ellas me sugirieron el tema y el esqueleto del mismo y me dieron permiso (qué digo permiso, me animaron, ¡oh, insensatas!) para sacarlo aquí, revisado, ampliado y aliñado con mi afilada prosa y excelso verbo.

Tomad y gozad todos con él, porque esto es palabra de la Vaga, la Guiri y la Pibón.

Pero esto será otro día. Hoy solo quería avanzaros, para que no os asustéis, que, en días venideros, se nos llenará el blog de ginesaurios agradecidos dispuestos a besar mis pies enfundados en acharoladas botas de tacón de dominatrix, pues no es plan, tal como se pondrá la cosa, de usar peep toes y dejar que estos individuos me llenen los pies de babas.

Es justo y necesario.
Lady Vaga,
la diva que divaga.

Doctor, usted me mira raro...

Así nos ven algunos ginesaurios en
cuanto les hacemos preguntas raras...
 - Señora, es usted un poco pesada con tanta pregunta, que si mi tasa de cesáreas, que si hago episiotomía de rutina, que si se sabe usted la EAPN*... Me siento incómodo, ¡déjeme hacer a mí, que soy el que sabe!

- Vaya, doctor, ¿era eso? Yo pensé que estaba usted tan raro conmigo por el color de mi piel...

- Para nada, señora mía, si todavía no he levantado la vista de los papeles. Además, yo soy un caballero y jamás discriminaría a una persona por su aparieHOSTIAPUTA!

- Ay, doctor, creo que a mi bebecín le cae usted bien, ¡mire cómo le saluda intraútero!


*La EAPN o Estrategia de Atención al Parto Normal es un documento que recoge la última evidencia científica y las recomendaciones del Ministerio de Sanidad sobre cómo atender un parto, pero algunos ginesaurios no la reconocerían ni aunque se la grapasen al escroto. Recomiendo encarecidamente su lectura.

jueves, 26 de enero de 2012

Interludio decimonónico

Muy embarazada no se la ve, pero para el caso me sirve. Echadle imaginación, ¡copón!

- ¡Un día más, doctor, se lo suplico! ¡No me induzca aún! ¡Mire que en mi familia somos de embarazos prolongados y bebés terciaditos!

- ¡Imposible, señora mía! Si la dejo llegar a 41+4, luego lo casca usté por ahí y se me llena la consulta de natura-listas de esas que prefieren parir con un palito entre los dientes* para morderlo en vez de pedir la epidural. ¡Es por su bien! ¡Esto me duele más a mí que a usted! ¡Señorita Puri, vaya afilándome el bisturí de los viernes!


*Son las conocidas como "secta del palito", bautizadas así por la gran Lady Ojazos, madre de Lady Rabbit y experta en denominaciones, títulos y make-up. La admiro a morir.

miércoles, 11 de enero de 2012

Bebé, apéndice o alien: ¡Los tres salen de la tripa!

Hace unos días he leído el comentario de un señor (perdonad el eufemismo) que se autodenomina ginecólogo y no me he quedado a cuadros porque, queridas y queridos, el tartán no me favorece nada y además Dolce & Gabbana abusa muchísimo de él desde hace dos temporadas. Sí me quedé, en cambio, lo bastante boquiabierta como para amortizar la ortodoncia for ever and ever.

El comentario original fue publicado en el blog de Miguel Jara y ya dejé allí mi respuesta, si bien lo hice de una manera comedida y sutil, como es de ley que se comporte una dama en casa ajena. Sin embargo, no puedo resistirme a compartirlo con vosotros en este nuestro rinconcito de despotrique antiginesáurico, para deleitaros con esta frase reveladora que nos muestra, sin tapujo alguno, qué opinan de su trabajo algunos individuos de esos que trabajan "en esto de los partos" (la sintaxis y la ortografía son las originales, no me pagan para corregirles las faltas, así que se siente):


"En cuanto a la medicalizacion del parto es necesario decir que éste es un acto médico semejante a otro pero con connotaciones sociales que difieren de una apendicectomia o una operacion de cataratas, claro está."

¿Que el parto es un acto médico? ¿Semejante a otro? ¿A cuál, exactamente? Pues será que en mi especie somos raras, pero toda la vida de Dior hemos parido por nuestros propios medios, sin bisturí, sin cables y sin tijeras... Y fíjese, estamos en el siglo XXI y aún quedamos algunas "miembras" vivitas y coleando para atestiguar lo que le digo, doctor. Es más, le voy a contar al oído y por lo bajinis un secretito que quizá no conocía usted: al primer ginecólogo lo parió su madre sin ayuda de otro ginecólogo... Quién sabe, ¡igual hasta le parió debajo de un árbol en luna llena, aquelarre-style...! Pero no me sea "licenciado" y lo casque por ahí, don "doc", que no quiero rasgar el tejido del espacio-tiempo con esta osada revelación que podría poner en peligro la continuidad de nuestro universo tal como lo conocemos.

Esto es un apéndice, feo, chiquitajo y        
esmirriao. Cualquier parecido con un  
bebé es pura coincidencia o ametropía
severa por parte del que mira.
Ahora es cuando usted me sale con el tremendo susto de siempre, el de que las madres se morían y los hijos nacían tontos porque no había médicos y los partos se atendían entre cabras y sentadas sobre un jergón de paja infecto... Y yo le pido que me muestre usted la estadística que ilustra su afirmación y que me dé cifras concretas y ya la tenemos liada, porque no creo que antaño se estilase eso de registrar datos para que los ginecólogos del futuro los analizasen. Pero, como soy una diva flexible en mis opiniones y profundamente empática, le concederé que, en efecto, para evitar tales desgracias están ustedes, los médicos, formados en tratar patologías. Le aclararé, no obstante, que sus inestimables servicios son necesarios en muchas menos ocasiones de las que nos quieren hacer creer; lo que pasa es que a algunos de ustedes, tocados por la varita mágica del afán de figurar, les puede el ego y no saben tener las manos quietas.

Esta es la eclosión de un
simpático alien, no un
parto, aunque para
algunos ginesaurios sean
cosas parecidas.

Otro detalle, doctor: en el blog de Miguel Jara ya se lo he dicho, pero se lo repito ahora, en mi casa. Me parece de pésimo gusto comparar un parto con una apendicectomía. Con una operación de cataratas ni le cuento, pero lo del apéndice casi me deja muerta en la bañera. Suerte que mi mayordomo ha entrado a ofrecerme unas sales de baño nuevas que me traen de Niuyor unas amigas divinísimas que tengo y, al verme medio catatónica y con las pupilas dilatadas como si estuviese puesta de algo caro e ilegal, me ha devuelto a la realidad con providencial tino haciéndome aspirar el aroma a té verde que emanaba del frasquito.

¿De verdad ve usted alguna semejanza entre un parto y una operación de apendicitis? ¿Le traiciona el subconsciente o se está usted cachondeando? Voy a explicarle las siete diferencias a ver si se entera, aunque algo me dice que mis didácticos esfuerzos, en su caso, van a ser más estériles que si intentase enseñar modales a Belén Esteban:
  1. En un parto, una mujer sana, sana, sana (no me canso de decirlo), pasa por un proceso fisiológico y perfeccionado por miles de años de evolución que culmina en la llegada de su bebé al mundo. En una apendicectomía se extrae una víscera inflamada que no sirve más que para fastidiar a su pobre poseedor.
  2. El camino de salida en un parto ya está hecho, viene de serie. Salvo que a usted le aqueje en tal grado el "síndrome del galeno de las manos inquietas" que tenga que cortar (por arriba o por abajo) a toda parturienta que se cruce con usted, en cuyo caso ya se va pareciendo más la cosa a una apendicectomía, que requiere hacer un agujerito que no viene puesto de fábrica.
  3. Un parto es una experiencia intensa y salvaje en la cual el dolor es un mecanismo que sirve para desencadenar una enorme respuesta hormonal destinada a hacer que madre e hijo se enamoren irremediablemente nada más verse. Me apostaría con usted a que, por mucho alivio que sienta alguien a quien han extirpado el apéndice y, por tanto, librado de tremendos dolores, ningún paciente se ha enamorado por ello del médico ni, mucho menos, de la tripita pocha.
  4. En un parto no hacen falta médicos siempre y cuando todo vaya bien. Para sacarme el apéndice, en cambio, admito que el DIY ("do it yourself") no es mi concepto ideal de operación. Aunque se me da muy bien coser y creo que podría hacerme una bonita sutura en punto de arroz...
  5. Las mujeres podemos parir sin anestesia, sin medicamentos y sin parafernalias. No creo que yo pudiese o quisiese dejar que me extirpasen el apéndice sin ponerme fina de todos los anestésicos que el cirujano estimase conveniente chutarme.
  6. Una vez fuera de mi estupendo body la víscera en cuestión, personalmente me daría igual si la tiran a la basura, me la entregan para conservarla en algún licor exótico o se hacen con ella una caldereta. Sin embargo, como el "producto" de mi parto es mi hijo, una persona, un ser vivo único e irrepetible, me considero en la obligación moral (y en el derecho, por supuesto) de buscar para él un comienzo digno, dulce y sereno, sentimiento que mi apéndice, en cambio, no me inspira. Desconsiderada que es una.
  7. Una cirugía debe ser realizada por cirujanos. Un parto normal debe ser atendido por comadronas. No sé si capta usted el matiz, así que se lo explico: no hace falta que me opere, "doc", yo sé parir solita. ¿Será que le da envidia?
Ahora sí: un precioso cachorrito humano,
en nada parecido a un marciano maloso
ni a una tripita obsoleta. ¿Se aprecia la
diferencia?

En fin, queridas y queridos, a buen entendedor pocas palabras bastan, como diría mi madre, que es muy del refranero español, pero creo que no será este el caso, por eso me he explayado hasta quedarme muy a gusto.







Me despido hasta que me pongan a parir,
Lady Vaga,
la diva que divaga.

jueves, 5 de enero de 2012

El chasco de Megapija (opúsculo en un solo acto)

Queridas y queridos, algunos de los comentarios que tenéis a bien dejarme se merecen una entrada para ellos solitos y este, que Verónica escribió, es uno de ellos. En esta ocasión desconozco por completo en qué hospital tuvo lugar la escena, así que, si sentís curiosidad, debéis preguntárselo a ella. Yo no soy la autora, repito, me limito a copiar lo que ella comentó en la entrada anterior. En esta ocasión, he decidido darle a la entrada la apariencia de un diálogo teatral, tan fácil me lo ha puesto su autora.

Lo lamentable es que esto sea fiel reflejo de la realidad y que tengamos que ir con la escopeta cargada y la sonrisa puesta en plan Pantoja: "dientes, dientes".

Última revisión de la semana 40. Escenario: una consulta ginecológica. Tras la mesa, una niñata de apenas 30 años (yo rondo los 40) pija-estirada-collar de perlas incluido-verídico. La acompañan una comadrona y una residente. Verónica está sentada al otro lado de la mesa.

Megapija: Ahora te bajas las bragas, que vamos a hacerte un tacto y una eco para ver al feto.
Verónica (muy digna): La eco sí, el tacto no.
Megapija: Te bajas las bragas, es para ver cómo está el feto.
Verónica: Sí, el BEBÉ, puedes verlo en la eco, y las bragas tardó un año mi marido en bajarlas, vas tú a conseguirlo en la primera cita.
Megapija (megamuerta de varios colores): En la próxima no te libras (semana 41) y ya te acostumbrarás, que en el parto te vas a cansar de que te metan mano.
(Dirigiéndose a la becaria-vestida-de-azul; la matrona se esfumó con una risa contenida)
A Ésta (uséase mua), la atiendes tú, que me ha salido respondona y contestataria.

Verónica: ¿Se ha leído Usté el informe?
Megapija: "Yes" (literal).
Verónica: Pues entonces no tendría que explicarle a usté que con estreptococo positivo no se toca por peligro de infección y de rotura de membranas" (chúpate esa).
Megapija: Y tú ¿cómo sabes tanto?
Verónica: Una que fue al cole y aprendió a leer, oyes (mi abuelo es médico, juego con ventaja, lo sé, pero te he dejado mueta!).
Megapija (se dirige nuevamente a la becaria): Lo dicho, la atiendes tú.
Matrona en esquina intentado evitar el descojone. La residente mira a Verónica, le enseña la eco, llama a MP para comprobar)
Megapija (muy digna): "Ahá" (literal).
Becaria: Todo bien.
Verónica: Gracias, muy amable (se levanta y se dirige a la puerta).
Megapija: Nos vemos la semana que viene, y vete concienciando...
Verónica: "Ahá", y usté también" (dientes, dientes).

Cae el telón. 



Y con esto queda claro que bordes los hay de todas las clases,  sexos y edades y que lo más sano es devolverles la gracieta.

Se despide para dibujar montañas y árboles bien acompañada,
Lady Vaga,
la diva que divaga.
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